Aduanas desbarató tráfico de fármacos que provenían de Argentina con destino a Brasil
La inspección a la que fue sometido un bolso, perteneciente a un ciudadano brasileño que procedía de la ciudad de Buenos Aires, permitió comprobar que transportaba polvos químicos que se utilizan en la elaboración de distintos medicamentos.
Según las investigaciones que se iniciaron de inmediato, se pudo descartar que se tratara de alucinógenos, porque así lo probaron los reactivos químicos a los que fueron sometidas algunas muestras tomadas al cargamento fraccionado en bolsas de nylon.
El infractor, que se desempeña como funcionario de Seguridad Pública en su país, dio cuenta de que su intención era, tras ingresar por el Puerto de Montevideo, abordar un avión en el aeropuerto de Carrasco para transportar los productos a su destino final, un laboratorio cuyos datos aportó en la ciudad de San Pablo.
La persona involucrada, que dijo haber sido contratada únicamente para el transporte a cambio de una suma de dinero, quedó a disposición del juez Letrado de Aduana, ante quien se formuló la denuncia.
Por mar llegó a Montevideo y por aire proseguiría a su país
Posteriormente los funcionarios de Aduanas solicitaron los análisis químicos especializados para determinar las características de cada uno de los productos incautados.
Se pudo establecer que se trataba de 15 kilogramos de sildenafil citrato, que se utiliza en tratamientos de disfunciones masculinas y que permiten la elaboración de 20.000 pastillas de Viagra, un medicamento para el cual, aun como genérico, está prohibida su fabricación en la industria química brasileña.
Además transportaba 15 kilogramos de Celecobix, suficiente para fabricar unas 7.000 pastillas de medicamentos antiinflamatorios, particularmente relacionados al tratamiento de artritis.
El kilogramo de tioconazol que también fue incautado en el procedimiento, se puede utilizar en la fabricación de 8.000 dosis de antimicóticos, especialmente para afecciones de piel.
Los 31 kilogramos de componentes de medicamentos tienen un valor estimado en U$S 45.000, pero habrían alcanzado varias veces ese monto una vez procesados por la industria farmacéutica a la que iban dirigidos y comercializados en el mercado brasileño. *
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