Como no pudieron robar nada se llevaron la perra de vigilancia
En un frustrado e insólito intento de robo que se registró ayer de madrugada en una fábrica de ladrillos del barrio Peñarol, dos delincuentes, que no pudieron llevarse dos cajas fuertes de tamaño mediano, debieron escapar ante la presencia del sereno.
Pero para no irse con las manos vacías se llevaron una perra de raza ovejero alemán que los empresarios tenían para vigilar el predio.
El hecho viene siendo investigado en forma coordinada entre efectivos de la Seccional 21ª y del Departamento de Hurtos y Rapiñas, aunque es muy probable que también intervenga el Plantel de Perros.
Próximo a las 2.30 de la madrugada de ayer dos delincuentes ingresaron al establecimiento instalado en la calle Coronel Raíz 1950 y Besnes Irigoyen, luego de forzar la puerta principal.
Demostrando tener conocimiento de los sectores de la fábrica, los cacos fueron directamente al sector de las oficinas.
Una vez allí utilizaron herramientas apropiadas para desempotrar una caja fuerte de casi un metro y medio de alto.
Luego forzaron la puerta de la caja, pero como allí solamente encontraron papeles, decidieron hacer lo mismo con otra caja fuerte.
En este caso los delincuentes la arrastraron hasta un patio donde fueron sorprendidos por el sereno cuando realizaba una de sus recorridas. En el ínterin, los cacos habían hecho «amistad» con la perra manto negro que los dueños tenían para vigilancia, lo cual permite conjeturar que los intrusos eran conocidos del lugar.
Los delincuentes, ante la posibilidad de escapar sin haber robado nada, optaron por llevarse a la perra y tras ponerle una soga al cuello huyeron corriendo los tres.
La Policía fue alertada del hecho y al respecto fueron realizados diversos rastrillajes, pero ninguno de ellos obtuvo buenos resultados, pues ni los maleantes, ni la perra que se llama «Nacha», fueron localizados.
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