Hoy comparecerá ante el juez Eduardo Pereira el presunto homicida del joven Marcelo Lebel
Se trata de Angel Eduardo Schauman Arévalo, de 32 años, quien vivía próximo a la intersección de las calles Oribe y Zapicán, en el barrio Las Canteras de la capital rionegrense. Hoy será conducido ante el juez penal de la Ciudad de la Costa, doctor Eduardo Pereira.
Sin embargo, aún no fue hallada el arma homicida, una evidencia más que concluyente para la instrucción de un presumario judicial. Anoche el sospechoso era interrogado por los investigadores de la Prefectura Nacional Naval que lograron su captura en Río Negro.
El detenido posee antecedentes penales y estuvo preso durante dos años en la cárcel de Santiago Vázquez por haber cometido una rapiña. Terminó de purgar la pena en febrero de este año.
El detenido fue identificado por fotografías. Lo reconoció la muchacha que estaba con Lebel en la madrugada del 1º de setiembre.
Sobre las 19.30 horas de ayer llegó una comitiva del Departamento de Delitos Complejos de la Jefatura de Policía de Montevideo para trasladar al sospechoso hasta la capital, con la intención de que sea conducido hoy mismo ante el juez penal que entiende en la causa.
El domicilio del sospechoso, un hombre oriundo de Fray Bentos, fue allanado, pero no se encontró nada que lo vincule con el asesinato de Lebel.
La detención pudo ser concretada por el alférez Daniel Sebastián Sorribaf Rivero, de la División de Investigaciones y Narcotráfico (Divin) de la Prefectura Nacional Naval, la dependencia de la policía marítima que depende del Comando General de la Armada Nacional.
De El Ombligo a Fray Bentos
El sospechoso había sido buscado en el asentamiento El Ombligo, cercano al Parque Roosevelt, a pocos kilómetros del lugar donde se cometió el homicidio del joven Lebel. Sin embargo, el hecho de haber sido autor de una muerte le quitó todo respaldo entre sus allegados.
El presunto homicida debió optar por trasladarse a Fray Bentos, ciudad de la cual es oriundo y donde permaneció oculto hasta dos o tres días atrás, cuando la Prefectura pudo ubicar su paradero y logró identificarlo plenamente para luego proceder a su detención.
Los investigadores nunca descartaron que el supuesto homicida pudo haber actuado en coordinación con otros delincuentes que operan en boliches de la Ciudad Vieja. Mujeres y hombres que salen solos suelen ser víctimas de este tipo de delito los fines de semana.
El homicidio habría sido consecuencia de un intento de resistencia por parte de Lebel a lo que habría sido un simple intento de rapiña. En tal sentido, vienen siendo analizados ciertos mensajes de correo electrónico que el detenido intercambió con algunos delincuentes ya recluidos.
Entre tanto, la búsqueda del sospechoso en los asentamientos de la zona del Parque Roosevelt permitió a los marineros y a los policías que se sumaron a la persecución el esclarecimiento del homicidio de un carnicero en Las Toscas, de un bombero que tenía un cibercafé en El Pinar y la resolución de unos 40 robos, además de la detección de por lo menos unas 30 bocas de venta de la fatídica pasta base.
La historia de una «extraña» ejecución
Recordemos que Marcelo Lebel, nieto del contralmirante retirado Oscar Lebel, hijo del actual jefe del Estado Mayor de la Armada, contralmirante Federico Lebel, y sobrino del capitán de navío retirado Alex Lebel, fue ejecutado en la madrugada del sábado 1º de setiembre.
El joven recibió dos disparos de arma de fuego en la cabeza, lo que fue considerado por los investigadores de la Armada y por efectivos de Investigaciones de la Jefatura de Policía de Canelones, como «extrañas circunstancias».
Las primeras averiguaciones del hecho dieron como resultado la detención en la misma madrugada del suceso de una joven de 18 años, quien había acompañado a Marcelo en sus últimos momentos y que fue quien avisó a la Policía del hecho. Pero después de varias horas de que se le tomaran declaraciones, se descartó su implicación.
Lebel tenía 25 años de edad y se desempeñaba como publicista en el área de audiovisuales y cortos cinematográficos.
En la noche del hecho, pero más temprano, Marcelo salió con su grupo de amigos, estuvo en un conocido bar bailable de la Ciudad Vieja y se retiró entrada la madrugada.
Tan sólo algunas horas más tarde su cuerpo era hallado en las inmediaciones del Parque Roosevelt por pescadores de la zona, a escasos metros de su automóvil, un Peugeot 106 color blanco, más precisamente en la Rambla Costanera y avenida de la Playa, frente a la costa (bajada 5 y medio del balneario Barra de Carrasco).
Presentaba dos impactos de bala de grueso calibre, uno de ellos en uno de los orificios nasales y el otro en el cuello. Estaba boca arriba y no había señales de resistencia.
En el automóvil tampoco se encontraron indicios de violencia o roturas; incluso, la llave de encendido del vehículo estaba en su lugar. La ausencia de los documentos personales de Lebel y de dinero que portaría en una billetera abonaba la hipótesis de un robo como móvil. Sin embargo, la modalidad «mafiosa» de la ejecución despertó en los investigadores interrogantes sobre la posibilidad de otras causas.
El juez letrado de la Ciudad de la Costa de 1º Turno, doctor Eduardo Pereira, y la fiscal Mariela Luzi, asumieron el caso y las averiguaciones comenzaron a ser llevadas adelante por efectivos de la División de Investigaciones de la Prefectura Nacional Naval, que dirige el contralmirante Oscar Debali.
Transcurridas algunas horas, y descartadas varias hipótesis, comenzó a estrecharse el cerco sobre el autor del homicidio.
Los datos aportados por la joven que estuvo detenida fueron decisivos para elaborar un identikit del homicida, un joven que en principio se pensaba que tenía alrededor de 20 años.
Eso llevó a Alex Lebel, tío de Marcelo, a asegurar que se estaba cerca de la detención del posible homicida, lo que según informan fuentes de la Armada habría ocurrido finalmente ayer, luego de 26 días de sucedido el hecho, con la captura de Schauman Arévalo. *
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