Fue encontrado maniatado, en camiseta y calzoncillos, con 9 puñaladas en el cuerpo y signos de tortura

El asesinato durante un rito satánico del mercedario pai Cuestas sigue sin aclararse luego de 10 años

Daniel Eduardo Cuestas Ramírez era un personaje conocido en Mercedes, un pai umbandista que muchos recuerdan como «ordenado y trabajador» que tenía un comercio de venta de artículos religiosos a escasos doscientos metros de su casa, y que fue encontrado maniatado, en camiseta y calzoncillos con 9 puñaladas en el cuerpo y signos de haber sido torturado.

El hecho concitó el interés de la opinión pública del departamento y nacional, por las características de extrema violencia con que se había cometido el crimen.

Como todas las mañanas, la empleada ingresó a la casa del pai a cumplir con su trabajo, encontrándolo en la habitación que Cuestas había destinado para montar el templo, tirado en el piso, maniatado en medio de un charco de sangre. La mujer, que desde hacía tiempo tenía las llaves de la casa, rápidamente corrió en busca de un vecino que alertara a la policía, pero el crimen según se constató después, había ocurrido en horas de la madrugada de ese fatídico miércoles 24 de setiembre.

 

Rito satánico

Según se supo después Cuestas le abría franqueado el ingreso a quienes se convertirían en sus asesinos, ya que ninguna de las aberturas de la casa fue violentada y tampoco existían rastros de que se hubiera resistido. Había sido atado de pies y manos a una silla, y posteriormente apuñalado en 9 oportunidades en distintas partes del pecho y los omóplatos. Estaba amordazado, pero también fue quemado con velas, y la habitación fue encontrada presentando un desorden que hizo pensar en una suerte de rito satánico ya que muchas de las imágenes religiosas fueron cambiadas de lugar y tiradas por distintas partes del piso, hallándose incluso restos de huesos quemado, en medio de velas, paños de diferentes colores y plumas de gallinas. Además de varias botellas y vasos, aunque muchos de quienes lo conocieron afirman que Cuestas no bebía alcohol.

A partir del macabro hallazgo se tejieron toda clase de hipótesis, donde no faltaron las conjeturas religiosas, y las vinculadas al narcotráfico. En los primeros días alrededor de veinte personas declararon ante la justicia, entre los que se encontraban muchos homosexuales. Donde el miedo y la superstición de muchos de esos amigos de pai Cuestas «dificulta enormemente las investigaciones porque muchos de quienes pueden aportar datos interesantes están bloqueados por supersticiones propias de la religión que practican», comentaban los colegas del diarios Crónicas por esos días citando una fuente policial.

En el lugar se recabaron diferentes muestras: huellas dactilares, rastros de sangre en un par de cuchillos presumiblemente utilizado en un ritual anterior. Se supo también que en el domicilio faltaba un equipo de audio, un video cassetero, algunas alhajas, tarjetas de crédito, un cinturón tipo riñonera con dinero en efectivo. En tanto en un portafolios que Cuestas habitualmente usaba fue encontrada una cantidad considerable de dólares.

Con todos estos elementos y pese a que el caso concitó la atención pública por mucho tiempo, no pudo darse con los culpables, de quienes se sospechaba fueron varios, por las circunstancias que rodearon el crimen. Y lentamente su muerte comenzó a caer en el olvido.

Como dato anecdótico muchos de los vecinos aún recuerdan no solamente la sorpresa que les causó la terrible noticia, ya que Cuestas era considerado un buen vecino, sino que esa mañana cuando la policía trabajaba en la escena del crimen se organizó una suerte de visita guiada por la casa del infortunado pai, donde casi todo el vecindario ingresó sin el menor pudor a ver como había quedado todo, y donde las posibles huellas que pudieran llevar a los asesinos, literalmente fueron pisoteadas y borradas por la multitud.

Recién el año pasado sus familiares comenzaron a reclamar justicia sumándose a la agrupación de familiares víctimas de la violencia.

En la tarde de ayer, la agrupación de familiares se concentró en el cementerio local para depositar un ramo de flores en la tumba de Daniel Cuestas, volviendo a reclamar por el esclarecimiento de este caso. *

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