Madre de un policía y taxista asesinado adhirió a la protesta contra los crímenes impunes en Soriano

"¿Acá es donde se junta la gente que reclama por sus muertos?"

Tiene 86 años y hace ocho años que su hijo fue asesinado. Al dolor por esa pérdida se suma la soledad que significa no encontrar respuestas para semejante muerte. Ahora, con 86 años a cuestas doña Regina Fernández de Brussain se sumó a la Agrupación de Familiares Verdad y Justicia para las víctimas de la violencia. Con una entereza envidiable, doña Regina llegó a la Plaza Independencia de Mercedes, donde se realizó una de las tantas marchas del silencio, y preguntó: «¿Acá es donde se junta la gente que reclama por sus muertos?»; y se quedó parada, apoyada en su bastón con una foto de su hijo colgada al cuello: el agente de 2ª Pedro Nicanor Brussain Fernández, que fuera asesinado en junio de 1999.

Doña Regina dijo no saber nada sobre el móvil del asesinato de su hijo «porque mi hijo no era malo, era bueno, todos lo querían. Todos me dice que qué raro porque era un muchacho tan bueno». En diálogo con LA REPUBLICA dijo que su hijo era policía y además taxista y que estaba próximo a retirarse de la actividad policial porque había sufrido un accidente de tránsito que le ocasionaba trastornos en la cadera, y «andaba rengo». El día que lo mataron «yo me desmayé y me dieron una inyección que me dejó dormida». Después «me enteré por lo que dijeron. Nosotros no sabíamos qué pasaba que no lo encontraban, y resulta que lo encontraron en un pastizal». Agregó: «Pero no fue uno solo, para mí han sido más».

El «caso Brussain» comenzó en Mercedes y culminó en Paysandú con la muerte del policía, que a su vez trabajaba de taxista. Un asesinato que en 1999 conmocionó a la opinión pública nacional, fundamentalmente por la brutalidad con que fue consumado. El agente de 2ª Pedro Nicanor Brussain Fernández fue asesinado de dos puñaladas y posteriormente metido en el baúl del taxi, que fue parcialmente incendiado.

En la madrugada del domingo 14 de junio de 1999 fue descubierto el cuerpo sin vida del infortunado policía y fue necesario el trabajo de autoridades policiales de Soriano, Río Negro y Paysandú, conjuntamente con Policía Técnica de Montevideo.

El sábado 13 de junio la Jefatura de Policía de Soriano informaba en su comunicado oficial acerca de la desaparición del taxímetro y de su conductor, el agente de 2ª Brussain Fernández, de 40 años. La denuncia fue radicada por el propietario del taxi en el cual trabajaba Brussain, que tenía parada habitual en la Plaza Independencia de Mercedes. Brussain había iniciado su turno de trabajo en el taxi a las 21 horas del viernes 12, que se extendería hasta las 6 horas del sábado. Ante la ausencia del trabajador, el propietario del taxi radicó la denuncia a las 10 de la mañana, indicándose en el parte policial que «se pudo establecer que fue visto por última vez próximo a la hora 04.30 de esta jornada dirigiéndose hacia el norte, por Ruta 24, a unos 17 kilómetros aproximadamente de la Ruta 2″.

En las primeras horas del domingo 14 de junio el taxímetro fue ubicado, totalmente destruido por las llamas, y en el interior del baúl el cuerpo sin vida del infortunado trabajador. Fue encontrado en un paraje apartado y de difícil acceso, cerca del cruce de la balsa del arroyo Negro, en el departamento de Paysandú. Las informaciones oficiales primarias fueron escuetas, indicando la Jefatura de Soriano que «esta madrugada, a la hora 0.35 la Jefatura de Policía de Paysandú hizo conocer que se había ubicado el vehículo quemado en proximidades de aquella ciudad y en el interior del mismo el cuerpo del conductor fallecido. Brussain Fernández era además agente de 2ª de Jefatura de Policía de Soriano y en la actualidad no desempeñaba funciones por estar sometido a junta médica. Se colabora y se coordinan acciones con la Jefatura de Policía de Paysandú, que es la que tiene a cargo el procedimiento correspondiente».

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