Encierran a taxistas en el maletero para secuestrar el coche y perpetrar rapiñas
Según información recabada por la Policía, los menores encañonaron al trabajador y lo obligaron a subirse a la parte trasera de vehículo. Luego, emprendieron la marcha y se dirigieron a la panadería. Allí, encañonaron a la empleada y la obligaron a entregarles el dinero de la recaudación.
La mujer hizo caso a la exigencia de los ladrones y sacó el dinero de la caja registradora. Los dos delincuentes que ingresaron al local tomaron el efectivo y corrieron al auto donde los esperaba el tercer cómplice al volante.
Después de dar varias vueltas se detuvieron en Rancagua y Juan Rosas, dejando abandonado el automóvil con el hombre en su interior. Tras liberarse solicitó ayuda policial y se comenzó una investigación al respecto.
Hasta el momento se desconoce el paradero de los atracadores, quienes se presume sean consumidores de pasta base, ya que actuaron con violencia y nerviosismo, a entender de los perjudicados, «como si estuvieran bajo los efectos de narcóticos».
Una modalidad delictiva común en Buenos Aires
Esta nueva modalidad que llegó ahora a nuestro país es bastante común en la vecina orilla, donde los conductores de remises son muchas veces «secuestrados» junto a sus automóviles y acompañan involuntariamente a los ladrones a una serie de atracos.
Con la descripción de los menores, los efectivos de la Seccional 12ª recorrieron la zona pero no se pudo dar con el paradero de los intrépidos ladrones.
Como dato anecdótico cabe agregar, que el trabajador del volante era Miguel Buzeta, padre de la jovencita Fiorela Buzeta, quien en el liceo de Maroñas, recibió un disparo de fuego por parte de un compañero quedando parapléjica.
Hoy, tras varias intervenciones y una lenta recuperación, Fiorela ya camina utilizando bastones. *
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