No hubo incendio ayer en la Intendencia de Montevideo
Habían pasado poco más de las 14.00 horas de ayer cuando los vecinos del palacio municipal empezaron a notar que el humo se hacía más notorio por momentos y casi parecía que naciera de algún estallido.
El Cuartel Centenario de la Dirección Nacional de Bomberos padeció igual que los periodistas del diario plural. Recibían llamadas y más llamadas dando reportes de un feroz incendio que nunca existió.
Bomberos tiene un destacamento permanente en el edificio comunal.
A sus hombres les insumió pocos minutos llegar hasta el décimo piso y cerciorarse de que el humo salía de una chimenea de la calefacción.
Los motivos de la humareda pudieron ser varios. Pero ninguno ajeno al encendido de la calefacción de «fuel oil» que la Intendencia resolvió que estuviera encendida antes de que cayera nieve sobre Montevideo.
Según expertos, la caldera de la calefacción debe alcanzar grandes temperaturas para quemar el combustible utilizado. De lo contrario, no llega a su punto de combustión. Algo similar a los autos gasoleros.
Puro humo y nada de fuego. Falsa alarma, a tres días del voraz incendio que derribó el depósito de la primera empresa que tuvo la audacia de instalarse en el Polo Tecnológico Industrial del Cerro (PTIC), la emblemática cuna de los emprendimientos innovadores.
Las oficinas ubicadas en los distintos pisos del Palacio Municipal cuentan con sistemas propios para el calefaccionamiento de los despachos. Pero el edificio aún cuenta con una vieja calefacción central.
Los costos de mantenimiento de una caldera que consume fuel oil para calefaccionar un edificio de pasillos y despachos tan espaciosos resultan elevados. De ahí la escasa utilización que se hace de la caldera.
Ningún desperfecto pudieron encontrar los bomberos que fueron designados para revisar el origen del humo y el estado general de la caldera. Al parecer, sólo se trató de fuel oil inyectado en caldera fría.
El combustible crudo, explicaron las fuentes consultadas, lanzó una columna de humo blanco, al igual que lo hace cualquier vehículo gasolero que sea encendido sin aguardar a que alcance temperatura.
La concentración de humo, avistada por tantos vecinos inquietos, se debió al poco viento que se abatía sobre la ciudad a esa hora, lo que impidió una rápida dispersión de los gases, como es siempre habitual. *
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