Procesaron al hombre que baleó a su vecino por culpa del perro

Tras ser capturado en las últimas horas por efectivos de la Seccional 15ª, un hombre que venía siendo buscado por herir de bala a un vecino tras un incidente que tuvo como desencadenante la mascota de este último que lo había mordido, el magistrado penal de turno ordenó su procesamiento con prisión.

Esta historia, tal cual LA REPUBLICA lo informó en la oportunidad, se registró en horas de la noche del pasado viernes 21 de enero frente a un inmueble ubicado en la zona de la Unión. Ese día, dos vecinos, enemistados desde hace algún tiempo, volvieron a discutir, en este caso por un can propiedad de uno de ellos.

El intercambio de palabras fue subiendo cada vez más de tono, hasta que en determinado momento el dueño del perro, identificado como un hombre de 44 años, fue atacado a balazos por su oponente, resultando herido mientras el causante se daba a la fuga.

El damnificado fue auxiliado y trasladado al Hospital Pasteur donde los médicos le constataron «dos heridas de bala, una en el hemitórax derecho y otra en antebrazo izquierdo», permaneciendo internado.

Personal de la Seccional 15ª que asumió las actuaciones pudieron determinar la identidad del atacante, pero a pesar de que era buscado en forma intensa, no había sido localizado.

Sin embargo, en la pasada jornada, dicha persona pudo ser detenida e identificada como Ricardo Luis Pérez Morales, oriental, soltero, de 34 años.

Enterado el juez penal de 17º Turno, dispuso el procesamiento con prisión del imputado por «un delito de homicidio en grado de tentativa».

Boliviano traía 1,2 Kg de coca en su estómago

Un «camello» boliviano fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Carrasco en horas de la tarde de ayer, transportando en su organismo 70 «tizas» de cocaína. Las autoridades de Migración que trabajan en conjunto con Interpol y de la Brigada de Narcóticos, observaron el comportamiento del boliviano que se mostraba muy nervioso, lo cual levantó sospechas. Una vez revisado, no se le encontró nada, pero aumentó su nerviosismo, por lo que con un aparato portátil se le hizo un registro de placas, notándose entonces que el boliviano llevaba en su estómago un total de un kilo 200 gramos de cocaína en «tizas», esto es, pequeños envoltorios de cuatro centímetros de largo, recubiertos de nailon, que luego deben expulsar. Llamó la atención la gran cantidad de cocaína que transportaba el boliviano en su estómago, ya que anteriormente, jamás se había encontrado más de un kilo. La cocaína en «tizas» fue ingerida en Santa Cruz de la Sierra, segundos antes de embarcar en el avión.

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