Un incendio destruyó un depósito, pero pudo provocar una tragedia en el PTIC
El foco ígneo comenzó sobre las 19:30 horas, según las estimaciones preliminares. Anoche se ignoraban aún las causas del comienzo del fuego que a última hora de ayer amenazaba con derivar en tragedia si las llamas alcanzaban un determinado tanque de hidrógeno que la empresa instalada en el galpón utilizaba como combustible industrial.
El incendio se produjo en un galpón de 30 metros de ancho por 45 de largo sin que se tuvieran que lamentar lesionados graves, a excepción de un obrero que requirió ser medicado por el trauma del siniestro, y una persona mayor que resultó con un cuadro de intoxicación por la cantidad de humo que aspiró, a pesar de estar afuera del complejo.
El operativo coordinado para combatir el avance del fuego se pudo potenciar con la utilización de un equipo lanzador de un líquido espumógeno, un artefacto que dispara una densa capa de espuma que anoche fue utilizada como cortafuego para evitar propagaciones.
Un hidroelevador y 6 camiones cisterna
Protagonizaron el ataque al voraz incendio bomberos de los cercanos destacamentos del Cerro, de Belvedere, de Casavalle y también del Cuartel Centenario, su principal base operativa. Se sumaron después los bomberos que desempeñan funciones en la refinería de Ancap.
El trabajo de los bomberos se vio reforzado por el aporte de dos camiones cisterna de los bomberos que tienen cada una capacidad para transportar 10 mil litros de agua, dos cisternas de la Intendencia Municipal de Montevideo con 15 mil litros cada uno, y también dos cisternas de OSE que suministraron 30 mil litros cada una de ellas.
Además, Bomberos trasladó al lugar un hidroelevador, un artefacto articulado que permite elevar a los bomberos y a las mangueras para lanzar agua desde las alturas hacia edificios que están en combustión y generan un temperatura insoportable para cualquier ser humano.
Al cierre de la presente edición, los voceros de la Dirección Nacional de Bomberos se excusaron de estimar el tiempo que sería necesario para lograr el control del fuego. Su mayor preocupación se centraba en una eventual propagación del incendio hacia el depósito lindero.
A última hora de ayer, el mayor peligro surgía de la posibilidad de que el edificio del galpón incendiado llegara a colapsar, cayendo sus paredes hacia su propio interior, lo que dejaría las llamas al libre antojo del viento que pudiera soplar desde la Bahía de Montevideo.
Aún se desconocía la situación final del temido tanque de hidrógeno.
Otro conflicto surgió al final de la noche con la gran cantidad de curiosos y merodeadores que se acercaron al lugar, algunos de ellos con claras intenciones de intentar robos y saqueos, pero la inmediata presencia de efectivos policiales neutralizó posibles actos vandálicos. *
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