Un joven de 26 años fue asesinado de dos balazos en la ciudad de San Carlos

Sobre la medianoche del sábado fue asesinado de dos balazos un joven de 26 años en la ciudad de San Carlos, con lo que la cifra de homicidios durante la pasada semana en el departamento de Maldonado trepó a dos.

En las primeras horas de ayer, la Policía de la Seccional 2ª de la ciudad de San Carlos tomó conocimiento de que en una finca del conflictivo barrio Rodríguez Barrios, en la calle Pedro Agorrody frente a un centro comunal, se había producido un homicidio.

Se trataba de Carlos Fernando Núñez Luna, de 26 años, quien descansaba en una finca de la zona cuando fue sorprendido por una o más personas que lo ultimaron de dos balazos, según determinó la Policía Técnica y el médico forense.

Distintas reparticiones policiales de la ciudad de San Carlos y de la Jefatura de Policía de Maldonado comenzaron a trabajar en el caso, no descartándose, en primera instancia, que se trate de un ajuste de cuentas, aunque en principio no se sabía por qué motivo.

Este homicidio se suma al ocurrido la noche del martes o madrugada del miércoles en el barrio Sarubbi de la capital departamental, donde fue ultimado de un balazo en el cráneo un trabajador sanitario de 43 años. Los policías han seguido trabajando, pero sin llegar a resultados positivos.

 

Sátiro y rapiñero marchó a la cárcel

Un delincuente, poseedor de múltiples antecedentes penales, fue detenido por efectivos de la Seccional policial 6ª de la ciudad de Maldonado. Tras su comparencia ante la Justicia, fue procesado con prisión por múltiples delitos, luego de que sembrara el pánico en la zona durante dos noches.

Héctor José Acuña Martínez, de 24 años, alias «El Negro Héctor», fue autor de al menos de tres rapiñas e intentos de rapiña en perjuicio de mujeres, a las que además quiso someter sexualmente, y de un intento de robo abortado por un repartidor de comestibles.

Todo comenzó sobre la medianoche del jueves 5 cuando una joven de 18 años salió de su casa en Maldonado Nuevo para comprar alimentos luego de culminar su jornada laboral. De pronto fue abordada por un encapuchado que la tomó del cuello. Mediante amenazas con arma blanca, le robó un teléfono celular, ropa de abrigo y el poco dinero que llevaba encima. No conforme con ello, el repudiable sujeto manoseó a la joven y hasta llegó a bajarle los pantalones.

Pocas horas después, y a pocas cuadras del hecho anterior, una señora de 38 años caminaba cuando se le apersonó un encapuchado que, esgrimiendo lo que la víctima calificó como «un corte», intentó rapiñarla. Aunque el delincuente le colocó el arma en el cuello, la mujer gritó y forcejó, poniéndolo en fuga sin lograr sus propósitos.

Los policías se pusieron tras los pasos de quien, por su complexión física y las prendas que lucía incluido un buzo tipo «canguro», parecía tratarse del autor de ambos hechos delictivos. Sin embargo, los agentess no pudieron dar con él.

Tal vez por eso, «El Negro Héctor» se creyó invulnerable. Salió a las calles del mismo barrio en la noche del viernes, y con los mismos propósitos. Fue sobre la medianoche que interceptó el paso de dos chicas de 18 años, a las que también amenazó con un arma blanca al tiempo de exigirles la entrega del dinero que llevaban, y cigarrillos.

Al principio, las jóvenes no atinaron a reaccionar. Pero cuando el individuo comenzó a tironear de una de ellas para llevarla hacia una zona oscura, donde intentaría someterla sexualmente, comenzaron a gritar. Ambas pudieron escapar y ponerse lejos de su alcance.

Otra vez, los efectivos de la Seccional 6ª salieron a las calles de la zona en procura de quien –a esa altura ya no se dudaba– era un peligroso rapiñero que además estaba a punto de abusar sexualmente de la primera mujer que se amilanara ante sus amenazas.

Pero pocas horas después, un repartidor de alimentos observó que del interior de su camioneta, un ladrón encapuchado estaba robando varias cajas conteniendo pulpa de tomates; intentó detenerlo pero al menos lo puso en fuga, momentos en que quedó al descubierto la cara de «El Negro Héctor» que hasta el momento había estado cubierta por la capucha de su buzo.

En cuestión de minutos, el individuo fue ubicado y detenido para ser puesto el viernes a la tarde a disposición de la Justicia, que lo remitió a la cárcel como autor de cuatro delitos. Héctor José Acuña Martínez fue procesado con prisión por atentado violento al pudor, rapiña en grado de tentativa, violencia privada y hurto en grado de tentativa, todo en reiteración real. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje