Escrito por: Canelones
“Nos tenÃa como locos”, admitieron anoche a este matutino fuentes policiales vinculadas a la detención de este peculiar ladrón, que tenÃa caracterÃsticas por demás peculiares: no aspiraba a hurtar grandes sumas de dinero, se conformaba con satisfacer sus gustos personales y soñaba con algún dÃa ganar un concurso telefónico que permitiera cambiar su vida de la noche a la mañana.
El protagonista de esta historia tiene 23 años de edad y sus iniciales -la Oficina de Prensa y Relaciones Públicas de la Jefatura de PolicÃa de Canelones evitó dar su nombre- son P.S.S.P. No registra antecedentes penales, está desocupado, es hincha del Club Atlético Peñarol y vivÃa con sus padres en una finca ubicada en el balneario FortÃn de Santa Rosa, situado entre Marindia y Villa Argentina.
Su “modus operandi” lo convirtió en un personaje legendario entre los investigadores costeros, quienes lo denominaron “el fantasma del FortÃn”. Debieron transcurrir varios meses para que, a raÃz de sus deseos de ganar dinero de una manera fácil, cayera en manos de la ley.
De acuerdo a los datos recabados por LA REPUBLICA, este muchacho ingresó a infinidades de viviendas que durante el invierno quedaban deshabitadas, de las cuales solÃa llevarse ropa. En las noches también hurtaba las prendas recién lavadas que colgaban de una cuerda en las partes traseras de las casas.
En otra oportunidad planificó un discreto robo al popular Hotel y Restaurante del FortÃn de Santa Rosa, donde logró apoderarse de dinero en efectivo. A veces se conformaba con romper la ventana de una finca, robaba algunos refrescos de la heladera y huÃa con el botÃn debajo del brazo.
Cuando jugaba el cuadro de sus amores, entraba por la fuerza a aquellas casas que tenÃan televisión por cable y miraba los encuentros futbolÃsticos, acompañado de whisky, papas fritas y manÃes que -sin saberlo- aportaban los dueños. Al culminar los partidos, se retiraba sin robar absolutamente nada. Un vaso sucio y algunas migajas en la alfombra eran los únicos testimonios de su visita. “Era un oportunista”, coincidieron en apuntar los informantes.
Cuando el aburrimiento ganaba la noche, provocaba que se encendiera la alarma de alguna residencia, haciendo que los efectivos de la seccional con jurisdicción en la zona llegaran rápidamente al lugar. Cuando el personal policial se retiraba luego de comprobar que no habÃa delito para reprimir, volvÃa a activar el sistema de seguridad. Según las fuentes, esta escena se repetÃa varias veces con pocas horas de diferencia.
El pasado martes ocho de agosto “el fantasma” rompió una ventana y entró a una vivienda del FortÃn. Allà revolvió los cajones de los dormitorios, recogió varias prendas de vestir y hurtó la vajilla de la cocina. Antes de partir, observó detenidamente el teléfono y no resistió la tentación: discó el número del 0900 que comunica con “el juego de la cédula” -transmitido semanalmente por un canal de televisión privado-, aportó sus datos personales y el número telefónico de su casa “particular”.
Pocos dÃas después los propietarios denunciaron este caso, que pasó a engrosar la larga lista manejada en la Seccional 22 de Salinas. Mientras los policÃas buscaban más pistas que permitieran aclarar los hechos, el damnificado encontró en su recibo de Antel la llamada al 0900, realizada a las 3.20 de la madrugada.
Este detalle sirvió para que los policÃas se comunicaran con la empresa a cargo del juego y solicitaran el número de cédula de la persona que habÃa llamado a esa hora. Dos dÃas más tarde establecieron que se trataba de este joven, uno de los sospechosos que los sabuesos querÃan atrapar con “las manos en la masa”.
“El fantasma del FortÃn” fue detenido de forma inmediata y a primera hora de la tarde de la vÃspera ingresó al Juzgado Letrado de Ciudad de la Costa. Sobre las 18.30, el juez subrogante Julio Olivera NegrÃn decretó su procesamiento con prisión por “seis delitos de hurto en reiteración real”.
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