Amotinados en la cárcel de Libertad acorralan a policías con lanzas caseras

La situación carcelaria se vuelve cada vez más compleja. Según versiones surgidas del interior de los establecimientos carcelarios, el «globo» que se ha inflado por las diversas reyertas suscitadas en las últimas semanas hizo que los presos pasaran a vivir en un estado de tensión permanente, siempre dispuestos a «estallar».

Un claro ejemplo de la inestabilidad carcelaria es el incidente que se registró el martes en el Complejo Carcelario de Libertad donde, según se pudo saber, un grupo de por lo menos unos 20 reclusos rodeó a los guardias que cumplían funciones en uno de los módulos y, a punta de «lanzas caseras», los obligaron a recostarse contra una de las paredes.

Muchos de los agresores no habrían tenido la intención de lastimar a los policías, sino de hacerles pasar un mal momento. Aunque hay quienes aseguran que otros sí estaban dispuestos a utilizar las armas punzantes para herir a los guardias, en violenta actitud vengativa por los presuntos malos tratos que, según ellos, reciben de los guardias.

En ese momento, unos 15 reclusos regresaban del recreo y se generó una fuerte discusión entre ambos grupos. Los policías aprovecharon para escapar y luego juntaron fuerzas para reducir a las pandillas.

 

El «Betito» y el «Pelado» entrecruzan amenazas

La situación no es mejor en la Cárcel Central, ubicada en pleno centro de Montevideo. Allí, tras los mismos muros que sirven de local para la Jefatura de Policía de Montevideo, hay fuerte tensión entre dos peligroso reclusos, con fuerte incidencia en las cárceles uruguayas.

El «Betito» y el «Pelado» comparten sus días en los mismos pasillos y almuerzan en la misma mesa.

Esto llevó a que ambos se miraran con mala cara y que incluso cruzaran amenazas de muerte y venganza.

Marcelo Roldán ya pidió a las autoridades ser trasladado a otro lugar, por temor a que Alberto Suárez Correa lo mate. La solicitud fue denegada por los jerarcas, ya que el Pelado ingresó a Cárcel Central proveniente de La Tablada, donde protagonizó un patético acto subido al techo del establecimiento con una cuerda atada al cuello, amenazando suicidarse si no era trasladado para estar salvo de supuestas amenazas que habría recibido de parte de otros reclusos.

Versiones extraoficiales indican que Marcelo Roldán llegó a tomar un cuchillo en el horario del almuerzo y que trató de herir al Betito, en un violento acto que fue rápídamente controlado por los guardacárceles. LA REPUBLICA intentó dialogar con el director de Cárcel Central, inspector Joaquín Brites, pero fue imposible confirmar la información con el máximo jerarca, quien se encuentra de licencia. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje