Divulgaba por Internet historias ficticias con nombres y datos de vecinos rosarinos
El caso, del cual LA REPUBLICA informó en su edición del sábado 30 de junio, tuvo como protagonista a JHRO, al que muchas fuentes consultadas por este corresponsal no vacilaron en definir como «un hombre raro, que subía al techo de su casa y desde allí se lo podía ver a toda hora del día sacando fotos a la gente que pasaba por la calle».
Pero para «mayor entretenimiento», el individuo había comenzado -meses atrás- a desarrollar sus «dotes literarias», escribiendo cuentos de muy subido tono, en los que describía supuestos encuentros sexuales de los cuales él era uno de los personajes infaltables. Los restantes, para asombro y repudio de la población, eran vecinos y vecinas perfectamente reconocibles ya que los hacía figurar en esas escabrosas historias a veces con sus nombres verdaderos y en otras ocasiones diciendo, sin vueltas, referencias más que precisas de las actividades laborales que esa gente desarrolla en la ciudad.
«Es evidente que tiene desequilibrios psíquicos muy fuertes», dijeron a este corresponsal autoridades policiales. Confirma esta opinión el hecho de que JHRO fue procesado pero sin prisión y la Justicia dispuso que reciba asistencia del equipo de profesionales de una mutualista médica de la zona.
Los 49 cuentos
El pornógrafo rosarino llegó a escribir 49 relatos del tenor más grueso que se pueda imaginar, con argumentos diversos en los que no faltaban como «condimentos» relaciones hetero y homosexuales, en las que hacía figurar a «fulanos» y «menganas» que cualquiera -al menos de esa zona y localidades vecinas- podía identificar, porque no se preocupaba en «disfrazar» los datos, sino que, por el contrario, los presentaba con un 90 por ciento de detalles.
¿Cómo quedó al descubierto esta operativa? JHRO había llegado a tal punto de audacia que se paseaba por el pueblo con ropas que lucían una determinada dirección de página Web. No faltó quien, movido por la curiosidad, buscó a ver qué había en esa dirección y de ahí en más la noticia entró a correr como reguero de pólvora.
«Usaba el seudónimo de Roy Pati y uno de sus cuentos fue leído más de 13.000 veces», informaron a LA REPUBLICA desde la redacción del semanario departamental «Noticias» que investiga el caso.
Algunas personas incluidas en esos relatos sin que tuvieran ni la menor idea de lo que estaba ocurriendo, presentaron denuncias y reclaman que el individuo «vaya a la cárcel por todo el daño que ha hecho».
La vivienda particular de JHRO fue minuciosamente revisada por efectivos de la Dirección de Investigaciones de Colonia, quienes encontraron, entre otros elementos, una computadora con disco de 40 GB con unidad de CD, una lectora de DVD, una grabadora de CD, un monitor de 15 pulgadas, una impresora y un escáner. También encontraron videos bajados de Internet y muchas fotografías, entre las que figuraban aquellas que solía sacar a hombres y mujeres desde el techo de su casa. De sus declaraciones surgió que pensaba usar ese material para nuevas «creaciones» pornográficas. *
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