¿Suicidio o asesinato? Misterio en Colonia por muerte del ingeniero agrónomo Cenoz
Cenoz, de 60 años de edad, faltaba de su casa, ubicada en las cercanías del río Rosario y de la planta de la ex destilería de whisky de Ancap, desde el 6 de noviembre de 2006.
Fue encontrado por un vecino en primera instancia había trascendido que el hombre era peón del establecimiento del ingeniero agrónomo y «todo hace pensar que su deceso se produjo el mismo día de su desaparición», señala la publicación local «Prensa Rosarina».
La crónica revela un dato que hasta ahora no había sido divulgado: las extrañas anotaciones que Máximo Cenoz dejó estampadas en su agenda personal el 5 de noviembre del año pasado, un día antes de su llamativa desaparición.
La trágica palabra «fin»
Cenoz como mencionó LA REPUBLICA en anteriores informes llevaba una vida solitaria. Era un hombre de carácter hosco, apreciación en la que coinciden todos los vecinos. Esa condición de huraño se había acentuado mucho más después que su madre falleció y él se sumió en una honda depresión para la que no encontraba alivio.
El 6 de noviembre de 2006 salió caminando en dirección al río Rosario, acompañado por su perro. Un rato después el animal regresó solo a la casa y del ingeniero agrónomo no se supo más nada, hasta que en el correr de esta semana, tras siete meses de ausencia, ubicaron su cuerpo en un sitio inundable y cubierto de vegetación silvestre, a tan sólo 600 metros de su casa. Junto al cadáver había un rifle calibre 22.
El día antes de que se perdiera monte adentro, Cenoz había escrito en su agenda el «Nº 56″ y la trágica palabra «FIN», en gruesos caracteres.
A las interrogantes que ambas inscripciones despiertan, hay que agregar que ya en octubre del mismo año había anotado en la agenda otros dos vocablos igualmente enigmáticos: «No pude». ¿A qué se refería? Por el momento, nadie encuentra respuesta.
En cuanto a la aparición del cadáver a tan corta distancia del domicilio de Cenoz, también es objeto de dudas y especulaciones. «Prensa Rosarina» señala que así como había que suponer que ese lugar había sido inspeccionado por efectivos de Policía, Bomberos y Prefectura Naval durante la persistente búsqueda que desplegaron, también parecería obvio que «cuando su cuerpo entró en descomposición los olores debían percibirse durante varios días». Sin embargo, quienes intervinieron en la búsqueda por tierra y por agua nunca se percataron de esa situación. «Es indudable», acota la publicación de la zona, «que la Policía está ante un hecho sumamente complicado y ha de tener mucho trabajo para poder llegar al esclarecimiento del mismo». *
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