"Tuve miedo, no sólo por mi persona sino por la integridad de nuestros clientes"

Tal cual informara LA REPUBLICA en su edición de ayer acerca de una rapiña en «La Pasiva» de la zona de Pocitos, ubicada en la calle Benito Blanco entre Bulevar España y Avenida Brasil, la encargada de ese conocido restaurante manifestó a nuestro medio que en ese transitado cruce de la zona de Pocitos, dos desconocidos irrumpieron, próximo a las 0.55 del pasado domingo.

«En el momento de la rapiña había aproximadamente unas 15 mesas con clientes, por eso fue mayor la sorpresa», admitió la cajera.

La víctima señaló que uno de los delincuentes se aproximó a la caja y, en forma discreta, le mostró un arma de fuego para exigirle en voz baja el dinero de la caja registradora. La mujer, sin poder creer lo que le estaba pasando, accedió la exigencia del maleante y le entregó un total de nueve mil pesos. El malviviente, molesto con la «cifra», comenzó a insultar a la cajera y a exigirle más dinero.

Al mismo tiempo, un mozo se aproximó a la caja, al notar de lejos la extraña situación. Para sorpresa suya, fue encañonado por otro delincuente que le colocó un revólver a la altura de la cintura y le exigió su billetera. Cabe señalar que otros dos mozos más también fueron víctimas de los rapiñeros.

Un total de 13 mil pesos fueron sustraídos a los empleados del restaurante, lo que totalizó, junto con los nueve mil pesos de la caja registradora, unos 22 mil pesos.

Según dijo la mujer, los maleantes eran dos personas de entre 30 a 35 años, uno de los cuales estaba «muy bien vestido».

Acerca del accionar de la Policía de la zona, la cajera afirmó: «Enseguida que se fueron los asaltantes hice la denuncia por teléfono a la Seccional 10ª (emplazada en Gabriel Pereira y Libertad), y a los pocos minutos ya estaban acá. La verdad es que se portaron de novela los efectivos de esa seccional, no tengo nada que reprocharles. Ellos me dijeron, según la descripción que les dije de los rapiñeros, que aparentemente habián sido responsables de otras rapiñas de restaurantes de la zona», anotó.

Siguiendo con el tema, señaló: «La verdad es que no se lo deseo a nadie lo que tuvimos que pasar. Lamentablemente, como está planteada la situación, nos tenemos que habituar a lo que está pasando. La verdad es que tuve mucho miedo, no sólo por mi persona, sino por la integridad de nuestros clientes y de nuestro personal», admitió la damnificada..

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje