La Justicia volverá a interrogar hoy al presunto homicida del juguetero
El extraditado volverá a comparecer ante la jueza en el día de hoy. Fue interrogado junto a tres asaltantes ya sometidos a proceso penal: uno por «coautoría» y otro por «encubrimiento», ambos implicados en la misma rapiña.
El homicidio ocurrió un día antes del día del niño, cuando el propietario de la juguetería se dirigía rumbo a su domicilio con la recaudación de las ventas junto con empleados del negocio.
Como informó LA REPUBLICA en su momento, un día antes del «Día del Niño» del año pasado, el 11 de agosto de 2006, Juan Pablo Munells cerró su juguetería ubicada en el centro de Montevideo, más precisamente en Colonia 1386 y Ejido.
Junto a dos empleados, emprendió en su camioneta el camino de retorno a su domicilio. Al llegar a la zona de Tres Cruces, en la esquina de Martín García y Cufré, un automóvil, en el que viajaban dos hombres encapuchados, se interpuso en su camino y un hombre fuertemente armado amenazó al dueño de la juguetería y le exigió el dinero de la recaudación de su negocio, un total de 120 mil pesos y 900 dólares.
El ladrón y el dueño del comercio se trabaron en lucha y ante el disparo del arma de fuego, Munells cayó muerto mientras los dos empleados se protegían del agresor.
A la semana de cometido el homicidio, se pudo constatar que el asesino había sido identificado como Federico Michel Martínez Barrera, de 28 años, quien purgaba una pena por el delito de rapiña (contaba con dos antecedentes por rapiña, en 2001 y 2004, la última cometida en otra salida transitoria), y que se encontraba gozando de una salida transitoria del Centro de Reclusión Tacoma, ubicado en Andes 1619. Fue en esa salida transitoria cuando cometió el homicidio.
Dos días después funcionarios de la División Homicidios encontraron quemado el auto utilizado por el asesino, un Nissan Sunny, en la esquina de Francisco Vidiella y Garibaldi, a pocos metros de la redacción de LA REPUBLICA, en la zona de La Blanqueada.
Barriendo en el Tacoma
Lo insólito del caso fue que cuando personal del Departamento de Homicidios de la Jefatura de Policía de Montevideo fueron a buscarlo para interrogarlo, Barrera se encontraba en las afueras del establecimiento escoba en mano barriendo la vereda.
Al observar la presencia policial e intuyendo que venían por él, el recluso tiró la escoba y de inmediato emprendió su fuga logrando evadir a los efectivos que lo perseguían.
Desde entonces nada se sabía de Barrera. La Policía en su momento había detenido a varios sospechosos y la Justicia había procesado a uno de ellos como coautor del homicidio.
La familia de Munells realizó decenas de marchas pidiendo su captura pero todo intento policial era en vano.
Una de las marchas más recordadas se realizó frente al Edificio Libertad, donde unas 300 personas reclamaron a viva voz el esclarecimiento del crimen.
Incluso la esposa de Munells fue recibida por el secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, quien prometió que el asesino iba a ser detenido.
Captura y extradición
Ocho meses después del homicidio, un exitoso operativo conjunto entre las filiales de Interpol en Uruguay y Argentina permitió la captura de Barrera en la ciudad de Buenos Aires en una pensión bonaerense donde residía desde ese entonces.
Los uruguayos localizaron el paradero del peligroso delincuente y aportaron toda la información a la Policía Federal del vecino país que se encargó de detener al prófugo en los primeros días del mes de abril. *
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