Probable "ajuste de cuentas"
El misterioso asesinato, que según los policías se encuadraría en una típica venganza, fue descubierto a las 10.00 de la mañana de ayer junto a una cañada, frente a un inmueble precario ubicado en la calle Adolfo Artagaveytia y César Batlle Pacheco.
De acuerdo a los indicios recogidos por los uniformados de la Seccional 18ª, que dirige el comisario Cabrera, el lugar donde apareció el cuerpo de la víctima es una zona marginada de Piedras Blancas.
Consultados los vecinos del lugar, señalaron que sobre la hora 2 de la madrugada, aproximadamente, sintieron varios disparos. Pero a esa hora y en ese lugar nadie sale al exterior para averiguar el origen de los balazos y las probables consecuencias.
Recién bien entrada la mañana, cerca de las 10.00 horas, un vecino encontró el cuerpo y alertó a la Policía. Se hicieron presentes varios efectivos de la mencionada repartición a cuyo frente iba el propio comisario Cabrera y posteriormente arribaron peritos de la Policía Técnica, el juez y el médico forense.
El cuerpo estaba tendido junto a un cerco realizado con cañas, sobre el pasto y boca abajo. Tenía tres balazos, uno por la espalda y dos en el pecho. Una vez realizado el reconocimiento del terreno cercano, los policías encontraron varias vainas de calibre 9 milímetros, lo que confirmaba que el o los criminales utilizaron armas potentes para ejecutar a la víctima.
Indagaciones El hombre, de unos 30 a 35 años, vestía pantalones vaquero, un buzo y calzaba championes deportivos. Momentos más tarde, el juez competente dispuso que el cuerpo fuera llevado a la Morgue del ITF para la realización de la autopsia.
Por su parte los peritos de Policía Técnica tomaron sus huellas dactilares para poder identificarlo. No obstante ello, los funcionarios policiales efectuaron indagaciones por el barrio y todas las personas consultadas que vieron al occiso señalaron que no lo conocían y que no era de la zona.
Asimismo, sus pantalones estaban mojados, lo que indica que la víctima fue perseguida por los asesinos y en su desesperación por escapar cruzó la cañada terminando muerto del otro lado. Los peritos de la Policía Técnica dijeron que los disparos fueron efectuados a una distancia aproximada de entre dos y cinco metros.
El cuerpo no presentaba cortes en los brazos, pero tenía el cabello rapado y, a juzgar por el tatuaje en el torso, estaría indicando que la víctima pasó en algún momento por la cárcel.
En base a estas primeras pesquisas todo se inclinaría a definir al homicidio como un «ajuste de cuentas» por drogas no pagadas o por un mal reparto de algún botín. Por el momento las autoridades están aguardando conocer la identidad de la víctima para profundizar las investigaciones.
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