Indagaron a 122 sospechosos, pero sigue sin aclararse la violación de una muchacha de 18 años en Colonia

La Policía coloniense informó de las diversas gestiones realizadas en procura de aclarar el «caso Daniela», como se denomina a la situación de ultraje sexual que hace un año padeció en Colonia del Sacramento una jovencita de 18 años que había concurrido a un local bailable de esta ciudad.

A pesar de los datos aportados por las autoridades, los responsables de la violación todavía continúan amparados por el manto de la impunidad.

En su reciente visita a la Junta Departamental, el jefe de Policía de Colonia, inspector mayor (r) Ruben Peraza, explicó a los curules que por este hecho «fueron indagadas 122 personas, 101 pasaron por dependencias policiales y 21 por la sede judicial».

Señaló que en el marco de las investigaciones practicadas «se inspeccionaron 3 vehículos y 3 viviendas». Confirmó, además que se realizaron «14 análisis de ADN», pero que nada de eso fue suficiente como para resolver el caso e identificar a los responsables.

Daniela, la víctima de aquel calvario, brindó mucha información a la Policía y al juez. La chica recuerda, por ejemplo, que en la madrugada del 5 de marzo de 2006 se encontraba en una reunión bailable en pleno centro de Colonia del Sacramento, donde «alguien» la invitó con un refresco. Asegura que «algo» debía contener el líquido, ya que a los pocos minutos comenzó a sentirse mareada.

Fuentes consultadas por LA REPUBLICA dijeron que «cuando ocurren esas situaciones estamos hablando de sustancias que provocan un estado de indefensión total. La persona no pierde la lucidez, pero no puede atinar a realizar ningún movimiento para defenderse».

En esas condiciones, y bajo el pretexto de «llevarla hasta su casa», fue invitada a subir a una camioneta 4 por 4 que estaba estacionada frente al sitio de esparcimiento. A bordo del vehículo, cuenta Daniela, iban «tres o cuatro» muchachos.

La camioneta se dirigió por la rambla costanera hasta llegar a una vivienda particular en el barrio Real de San Carlos. Allí, la chica fue reiteradamente abusada por los jóvenes. Luego de consumada la bárbara agresión, la abandonaron en la calle Atanasio Sierra, donde finalmente fue auxiliada por una vecina que acertó a pasar por allí.

Un extraño «misterio»

Peraza manifestó a los ediles colonienses que «no hay objeciones de parte del Ministerio del Interior en cuanto a nuestro trabajo de investigación en este caso».

Reconoció que «hay elementos aportados por la víctima, pero hay que ver si son correctos». También dijo que desconocía «los resultados de los ADN que se produjeron».

«Mientras la Justicia no se pronuncie, yo no puedo decir más nada», advirtió el jerarca policial, a la vez que aclaró a los curules que el caso mencionado «es una presunta violación».

Personas muy allegadas a Daniela y su familia, que llevaron adelante varias movilizaciones en reclamo de Verdad y Justicia, comentaron a este corresponsal que «es muy extraño este misterio y la tremenda lentitud con que se están moviendo, especialmente en el ámbito judicial».

«¿Ninguno de los 122 interrogados sabía nada de lo ocurrido aquella madrugada, entonces por qué figuraban sus nombres en la lista de personas que despertaban sospechas?», se preguntaron.

Los mismos informantes coincidieron en señalar que «a esta chica le arruinaron la vida, ha quedado en un estado tremendo de temor y después de pasar por la pesadilla de reuniones con autoridades, donde tuvo que revivir una y otra vez aquella pesadilla que sufrió, no hay ni un solo culpable en la cárcel».

«Colonia parece que es el paraíso de la impunidad», acotaron, indignados. *

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