Agravios y diatribas entre dos sindicatos de policías
Recientes manifestaciones públicas del director del Sindicato Unico de Policías del Uruguay (SUPU), Alvaro Sosa, generaron polémica en la interna de los funcionarios sindicalizados del Ministerio del Interior.
Sosa dijo dudar de «la existencia del otro sindicato, ya que no cuentan con personería jurídica, y no son otra cosa que ‘una rama del SUPU’ que se tuvo que abrir por no respetar las leyes de nuestro sindicato».
El sindicato «escindido» ya tiene personería jurídica, pero en trámite.
El SUPU fue formado en 2005; el otro sindicato se escindió en 2006, cuando el SUPU consideró «inconstitucional» una marcha policial que se realizó en Punta del Este, en plena temporada turística de verano.
Por estas razones, la organización creada por último, el Sindicato de Policías del Uruguay (Sinpolur), salió al cruce de las declaraciones del SUPU para vertir a la opinión pública su propia visión de los hechos.
Una carpa y una marcha
El presidente del Sinpolur, el agente de 1ª Otilio Ferreira, y el secretario general, el sargento Marcelino Rodríguez, señalaron que su sindicato fue fundado el 17 de octubre de 2006. Fue cuando sus dirigentes decidieron montar una gran carpa frente al Palacio Legislativo con la declarada intención de lograr que el Ministerio del Interior tomara conciencia de las carencias sociales de los policías.
El distanciamiento definitivo con el SUPU se había producido cuando el Sinpolur promovió y protagonizó una polémica marcha de policías en el balneario de Punta del Este, en la segunda quincena de enero, la que derivó en un debate sobre el derecho a la sindicalización policial.
«Nuestro sindicato», explicaron al unísono, «está integrado en su mayoría por policías en actividad; pero constituimos un sindicato de clase porque representamos a los trabajadores policiales en general».
La intención del Sinpolur tiende a aunar fuerzas junto a los demás policías agrupados, sin importar si se trata del Círculo Policial, del SUPU, o de cualquier otra asociación que agrupe funcionarios del Ministerio del Interior, según aseguraron los dirigentes consultados.
«En definitiva, buscamos el mismo objetivo con distintos estilos. Cada organización para sus afiliados y todas para nuestra Policía y sus integrantes en general. Y no olvidemos que los obstáculos a nuestras aspiraciones, derechos y reinvindicaciones no están, ni van a estar, entre nosotros, sino fuera de nosotros; y nuestra vida, existencia y experiencia profesional e institucional nos ha dado suficiente muestra de ello», concluyeron.
Criticaron a la «coordinadora»
Los últimos enfrentamientos surgieron tras la reunión mantenida el lunes entre la ministra Daisy Tourné y la Coordinadora Nacional de Sindicatos Policiales en el marco de una entrevista de dos horas que trató, entre otros aspectos, el tenor de la nueva Ley Orgánica Policial.
Entre los grupos sindicalizados hay quienes apoyaron la existencia de la coordinadora y otros, algo más extremistas en sus posiciones, han expresado desaprobación ante la intervención de la coordinadora en las conversaciones que se continuarán manteniendo con el Ministerio.
Para sus detractores, la coordinadora es «un órgano de contralor que solamente servirá para hacer la voluntad del Ministerio, y no para satisfacer lo que los policías queremos y necesitamos realmente».
Las reuniones se seguirán sucediendo, según fuentes del Ministerio del Interior, con la intención de trabajar para que la Policía sea más fuerte, más justa, y más condescendiente para con sus funcionarios.
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