Ayer Libertad marchó reclamando justicia
San José
Compañeros de trabajo, amigos, vecinos y otros ciudadanos que no conocieron personalmente a la víctima del, aún «oscuro», accidente de tránsito, se volcaron a las calles para reclamar a la Justicia –que mantiene aún el caso en etapa de presumario–, que se expida y determine responsabilidades sobre las confusas circunstancias que costaron la vida a Israel, tras caer del ómnibus en el que regresaba de un baile.
Humilde y conmovedora, la marcha partió desde el local actual de «Emisora Libertad» –Radio en la que Israel Hernández trabajó desde los 14 años hasta el mismo día del accidente, cuando tenía 18–, ubicado en la ruta 1 entre las calles Artigas y 25 de Agosto.
Desde allí atravesó la zona céntrica de la ciudad para culminar frente a la vivienda donde vivía con sus padres.
«No queremos que el silencio entierre todo y no tenemos miedo, queremos saber por qué murió mi hijo y que esto no lo sufra ninguna otra familia», dijo Carmen, la madre de Israel a LA REPUBLICA. El precario estado del ómnibus, cuya puerta no cerraba, las luces no funcionaban adecuadamente y tampoco los frenos –según aseguraron reiteradamente los testigos a este medio–, no es una excepción en los transportes de pasajeros del interior que, muchas veces, como en este caso, cumplen recorridos por rutas interdepartamentales o carreteras altamente transitadas.
El pedido de informes presentado días atrás por el edil del Frente Amplio Juan Etchegorry al intendente Juan Chiruchi, solicitando conocer la situación de las empresas de transporte departamentales, apunta en definitiva a esclarecer dicha cuestión, que pone en peligro la seguridad de cientos de ciudadanos.
Además, altas jerarquías de la División de Tránsito de la comuna maragata confirmaron que el vehículo de la empresa Colman SA no recibía inspecciones desde hace aproximadamente seis años. También varios testigos entrevistados por LA REPUBLICA cuestionaron la atención recibida por el muchacho inmediatamente después del accidente, y el extraño procedimiento que permitió que el ómnibus fuera movido del lugar donde ocurrió el insuceso, sin mediar intervención, aparentemente, de la Policía Técnica. Finalmente, otro dato de suma gravedad se añadiría a los mencionados de confirmar la Justicia su veracidad: horas antes de la reconstrucción del accidente, el ómnibus estaba parado frente a un taller mecánico de la ciudad de Libertad, y la testigo María Leal, participante de dicha instancia, aseguró a LA REPUBLICA que la puerta se encontraba en condiciones diferentes a las de la noche fatal: «Para mí que la arreglaron, porque ahora marcha y esa noche no».
«Justicia, sólo buscamos eso», decían decenas de carteles con la fotografía del joven fallecido.
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