Había sido acusado de violar a su hijo, discapacitado intelectual

Estuvo 20 meses preso por un delito que no existió

Maldonado

Algunos vecinos denunciaron entonces ante la Comisaría de la Mujer y la Familia de Maldonado un presunto caso de maltrato y abandono. Las responsables de esa repartición relataron «horrorizadas» en qué condiciones vivía Miguel, aparentemente, dentro de un pequeño cuartucho maloliente.

Después de varios exámenes médicos forenses se habría constatado que el muchacho había sido reiteradamente violado por su padre. En la sede penal el hombre confesó su responsabilidad. Sin embargo, Heber D’Alessandro –hermano de Angel y tío de Miguel– dio una versión diferente y, en los hechos, encabezó una campaña mediática para lograr la libertad de su hermano, preso en la cárcel de Las Rosas.

«Desde siempre» –explicó– «el muchacho quedaba encerrado porque Angel tenía que salir a trabajar y no había quién lo cuidara. Pero nunca hubo maltrato, más que el que cualquier padre puede darle eventualmente a un hijo, es decir, una palmada o varazo cuando se portaba mal. Nunca lo violó», decía Heber a viva voz a todos quienes quisieran escucharlo. Los denunciantes aseguraban, además, que la víctima había «permanecido encerrada más de 20 años».

Por esos días la psiquiatra Inés López del Hospital Alvariza de San Carlos, donde se encontraba internado Miguel, dijo: «Es una persona que padece una sicosis esquizofrénica, lo que para un observador no informado puede ser la derivación de un proceso de reclusión o cautiverio, porque no difieren entre sí. Esto está dentro de los parámetros de pacientes que tenemos a menudo, y que sin embargo no han pasado por procesos de retención de sus libertades».

Pero la profesional fue más contundente en sus manifestaciones al afirmar que «para nosotros no se puede inferir que esta persona estuvo tantos años encerrada como se ha dicho».

Buen vecino

Por su parte, la hermana del joven dijo que no creía que su padre fuera el responsable de las imputaciones que se le hacen, porque nunca golpeó a ninguno de los dos. Los vecinos de Las Flores, coincidieron en su mayoría que el procesado era «un buen vecino» y no creían en las imputaciones que se le realizaban.

Incluso mencionaron que más de una vez veían al muchacho sentado debajo de un parral tomando mate. Nunca sintieron gritos o desórdenes. Heber responsabilizaba a varios policías «por torturar a mi hermano para que confesara»; a algunos medios de comunicación –entre los que no estaba LA REPUBLICA— «que difundieron una información sin verificarla»; y a algunos de sus vecinos «que por envidia denunciaron algo que no sabían si ocurría».

Como sea, ayer Angel D’Alessandro recobró su libertad después de que el Instituto Técnico Forense informara a un Tribunal de Apelaciones que «Miguel nunca fue violado».

Ahora vendrá una larga serie de investigaciones que, tal vez, permitan saber cómo se pudo acusar a un inocente que debió permanecer preso veinte meses.

Por lo pronto, fuentes cercanas a la familia, anunciaron que iniciaran varias acciones penales y civiles contra los medios que dieron la noticia; contra el juez que lo procesó sin pruebas y contra los policías que, presuntamente, lo torturaron para que confesara un delito que no existió según los médicos forenses.

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