La Seccional 10ª de Pocitos lanzó una serie de iniciativas que apuntan a la eficacia

Una comisaría con mentalidad empresarial

La dependencia de Pocitos, ubicada en Gabriel Pereira 3020, funciona bajo el mismo régimen descentralizado que las restantes 23 comisarías capitalinas. Desde la asunción como jefe de Policía de Montevideo del inspector principal (r) Nelsi Bobadilla, las jurisdicciones de las comisarías fueron dividas en radios (siete en este caso), fueron reforzadas en cantidad de funcionarios y vehículos, y se estableció una nueva forma de relacionarse con la gente.

En cada radio hay un móvil con dos funcionarios que patrullan media hora y recorren caminando su mini jurisdicción otros 15 minutos. Fernández, en entrevista con LA REPUBLICA, dijo que en algunas supervisiones que realizó en los radios para comprobar si esta modalidad se estaba cumpliendo se sorprendió gratamente: «Los vecinos me decían que el encargado del área ya había pasado y había dialogado con ellos».

Esta metodología había sido pensada con el fin de lograr un mayor acercamiento con la sociedad, en el entendido de que un mejor relacionamiento contribuiría a la prevención de los delitos y a mejorar la calidad de vida. Esta práctica, según explicó el comisario, ha dado ya sus primeras muestras de eficacia. Los vecinos ya conocen al policía de su radio por el nombre y esto ha generado confianza.

«Los vecinos que ven situaciones extrañas, autos que no son del lugar o personas desconocidas llaman al celular de su radio para dar cuenta de ello. Días atrás los vecinos de la calle Pereira de la Luz avisaron que una persona sospechosa ingresaba a un edificio. Los policías llegaron al lugar y tras una inspección ubicaron en las azoteas a un hombre con dos bolsos vacíos. No había llegado a robar. Cuando lo identificamos era un individuo con nueve antecedentes penales», narró el jerarca.

En la misma línea

Pero dentro de estas características generales que involucran a todas las comisarías, la Seccional 10ª ha lanzado a principios de semana una experiencia inédita en Montevideo. Se trata de una nueva forma de recepcionar y tratar las denuncias que se reciben diariamente por distintos motivos.

Fernández dio detalles de este idea: «Cuando viene un vecino a denunciar, por ejemplo, que le robaron el auto, no sólo se le recepcionan los datos del rodado y se registra en el libro diario. Desde el lunes cada persona recibe una tarjeta en la que se le brinda el número de denuncia y el folio en la que fue volcada y además los nombres de los policías que van a investigar su problema».

El creador de esta inusual estrategia policial expresó que la misma tiene dos puntas. Por un lado darle las garantías al damnificado de que su tema es tratado de manera personalizada al punto de que conoce el nombre del investigador y, por otro, «obligar al policía a tener otra respuesta hacia el vecino, mayor obligaciones ante él y también mayor responsabilidad. La idea es meterlo dentro de este sistema».

Como datos complementarios el denunciante se lleva los teléfonos de los funcionarios a quienes podrá llamar para ver qué novedades surgen en ese sentido. Pero si la persona no está conforme con la atención, al reverso de la tarjeta está el nombre del oficial que estaba de turno al momento de radicar la denuncia, a quien podrá llamar para manifestar sus inquietudes.

El sistema está pensado, puntualizó el comisario, para que todas las denuncias que se generan en ese turno «salgan» en ese momento y no se acumulen en los libros, en los que en muchos casos quedaban olvidados. Es el subcomisario a cargo del turno quien designa los investigadores y quien pone su sello en el lado posterior de la tarjeta.

Cambio de cara

Fernández agregó que en un paso posterior, cuando este novel proyecto esté aceitado, «se apuntará a instaurar lo que el Ministerio denomina marketing. Luego serán los propios policías investigadores los que concurrirán a la casa del denunciante o lo llamarán por teléfono para decirle «mire ubicamos el auto» o «lamentablemente no hay novedades, tiene algún otro dato que pueda ser de utilidad», adelantó el entrevistado sobre el modelo que se persigue.

Esta sistema ya fue implantado por la Secretaría de Estado con respecto a la línea 0800 5000, seleccionándose el 30 por ciento de las llamadas que se reciben diariamente y consultando a los elegidos para ver qué trato recibieron y qué respuesta han obtenido ante el planteo. Esta es la política que Fernández compara con la de una empresa preocupada con su servicio, con sus potenciales usuarios y con los logros alcanzados.

Para acompañar esta línea de trabajo en la dependencia de la calle Gabriel Pereira se han realizado una serie de refacciones que le cambiaron la cara. Una de ellas es la demolición, con apoyo de la Comisión de Colaboración Policial, de un «vetusto» mostrador que se parecía más al de un bar que al de una comisaría donde la gente concurría a plantear sus problemas, según la definición dada por el jerarca. Contó que fueron necesarios dos camiones de escombros para retirar los restos de aquel mostrador.

En lugar de eso ahora se pueden observar tres escritorios que están pensados para poder atender mejor a los vecinos «sin la distancia que marcaba aquel muro». Fernández indicó que una vez que estén asignados los policías administrativos –que concursaron recientemente para cubrir 170 vacantes– esos lugares serán ocupados por ellos. Allí tendrán computadoras, que ya asignó la Jefatura de Policía, para ingresar las denuncias en sistema informatizado.

Para la compra de los escritorios, la confección de las tarjetas y el resto de la remodelaciones también colaboraron vecinos y comerciantes de la zona. En este marco también se creó otra oficina con un ambiente más privado, a los efectos de atender casos más delicados. Con este motivo se acondionó una oficina con un escritorio en la que sólo se encuentra un funcionario y la persona que se acerca para solicitar ayuda.

Baja de delitos

Por otro lado Fernández señaló que «todos creían que por las características de Pocitos, iba a ser el barrio más difícil para llevar adelante el programa Vecinos Alertas». Sin embargo el lunes pasado se inauguraron 53 cuadras.

Para lograrlo fue conformado un equipo especial que durante 30 días recorrió el barrio conversando con los vecinos sobre esta propuesta, recibiendo una adhesión inmediata. El lanzamiento se realizó sobre la calle Iturriaga, entre Julio César y Marco Bruto, porque las personas que allí residían fueron las primeras en plantear por iniciativa propia la conformación del grupo en las cuadra.

Hoy los habitantes de ese espacio y de las demás cuadras «alertas» tienen los teléfonos de sus vecinos, conocen sus hábitos y se comprometieron a colaborar con la Policía para lograr la prevención del delito y entre todos mejorar la calidad de vida que habían perdido.

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