Disparo de un policía fue el que dejó paralítico a joven hincha de Nacional
Luego que se presentara una denuncia por este caso, el juez en lo Penal del 10º Turno, Rolando Vomero, comenzó un presumario en el que realizó una exhaustiva investigación que, según fuentes consultadas por LA REPUBLICA, llevó al descubrimiento de que el arma de donde salió el balazo que dejó discapacitado a Fabián Martínez es de un oficial de Policía.
Las fuentes indicaron que este funcionario fue interrogado ayer miércoles en la sede judicial y logró averiguarse que el día del partido en que el joven hincha de Nacional fuera herido, se encontraba en actividad en la zona del incidente. Poco después de que Martínez fuera baleado se sospechóque la bala había partido de un integrante de la hinchada de Peñarol, por lo que diversas pesquisas apuntaron hacia ese lugar.
Estos últimos datos dan por tierra con esa teoría y en cambio confirman que el disparo partió de un miembro de las fuerzas policiales, cuya misión era mantener la tranqulidad en la zona y brindar seguridad a los asistentes al evento deportivo.
Tras el interrogatorio, el magistrado Vomero decidió que el oficial de Policía quedara detenido, por lo que hoy se resolvería el caso. Se da por seguro su procesamiento con prisión.
Bala oficial
El joven Martínez participaba de la caravana de hinchas de Nacional que custodiaban la gigantesca bandera que ese día había estrenado contra su tradicional rival. El «trapo» iba en un camión con varios parciales, mientras que otros acompañaban el recorrido a pie.
El rodado tomó por la calle Sambucetti, dobló por la avenida Garibaldi y otra vez en Humaitá rumbo a la sede tricolor. A pesar de los grandes medidas de seguridad no pudieron evitarse disturbios como el ocurrido en esa esquina. Además de Martínez otros cuatro nacionalófilos fueron baleados, todos ellos con balas calibre 22.
Pero Martínez fue la excepción. El 10 de noviembre, tres días después de los hechos, LA REPUBLICA informaba en exclusiva que la bala que se le había alojado en la médula no era 22 como se pensó en un principio, sino calibre 38. No hubo margen de duda en este sentido tras la pericia que se realizó sobre el proyectil que tenía el joven en su cuerpo.
Este tipo de municiones son las que usa la Policía, y en ese momento se daba cuenta que la hipótesis de que un uniformado hubiera sido el autor del disparo, era la que mayor fuerza cobraba. Transcurridos once meses del sangriento epílogo del clásico, y tras nuevas pericias e indagaciones desarrolladas por el juez Vomero, las conjeturas fueron confirmadas y el autor del disparo detenido.
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