Lo adelantó LA REPUBLICA: el recluso de Rivera murió por un disparo de .38
La fuga, registrada en la madrugada del 27 de febrero, estaba en conocimiento de toda la cárcel desde la tarde anterior, según reveló a LA REPUBLICA un grupo de reclusas del sector femenino. A nivel policial aún se afirma que el dato se conoció sobre las 21:00 horas.
La diferencia horaria es importante en la investigación a la hora de definir si la fuga, y por consiguiente, el fallecimiento del recluso, se pudo haber evitado. Sí se estableció el grado de responsabilidad del director de Coordinación de la Jefatura de Policía, comisario inspector Enrique Guedes, quien en todo momento mantuvo informado al juez penal de 2º Turno, doctor Mijhail Rottas, y al propio jefe de Policía, inspector principal (r) Juan Carlos Soto.
Castaño forcejeó con el subcomisario Osorio y luego fue trasladado al Hospital local, donde fue revisado por el doctor Barrios, quien no halló daño físico alguno. No obstante, el recluso falleció una hora después. La muerte fue constatada en el hospital por el doctor Ospitaleche.
En los últimos días testificaron ante el juez policías que participaron en el procedimiento y personal médico que asistió al recluso, a los que se sumaron funcionarios de la Seccional 9ª, adonde fue llevado el recluso antes de fallecer.
El laudo forense estableció que Castaño falleció a consecuencia de una herida de bala calibre .38 que le ingresó en la cadera derecha en trayectoria descendente, originando una hemorragia que fue fatal.
Ahora, el juez trata de determinar quién disparó. Hubo tres policías con revólver. Había orden expresa de utilizar sólo balas de goma.
Garcé: «Ni siquiera podemos hablar de rehabilitación»
El comisionado parlamentario, doctor Garcé, indicó: «La situación de Rivera es clara, ya que existe una cárcel (cuya población está) hacinada, es inadecuada. Ni siquiera podemos hablar de rehabilitación, porque es muy difícil desarrollar programas de educación o de estudio atendiendo al hecho de que las condiciones del edificio dificultan la tarea de contralor y vigilancia». El comisionado señaló que «la familia que vive pegada al edificio de la cárcel puede dar fe de lo inadecuada que es la ubicación del establecimiento». Luego agregó: «Gracias a la gentileza de los dueños de casa estuvimos en el patio donde se produjo el boquete, y a la hora en que los internos están en el patio se escucha todo con absoluta claridad. Además, la habitación destinada en la cárcel para las visitas conyugales está pegada al comedor principal de la residencia». *
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