A 15 días de la desaparición de Natalia los investigadores miran de reojo el trabajo de los mentalistas

La Policía apostó a la ciencia; la familia apuesta a los poderes sobrenaturales

El caso de Natalia Martínez, la joven de 19 años que desapareció en Piriápolis la madrugada del 19 enero, está prácticamente igual que al comienzo.

Las fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA no ocultaron su desazón al comprobarse que las muestras de cabellos tomadas dentro del auto BMW propiedad del empresario que vio a Natalia por última vez en la rambla de Punta Fría no pertenecían a la joven.

Según los investigadores la idea era «tomar una punta» que permitiera desarrollar un plan de trabajo que arrojara resultados positivos sobre el paradero de Natalia.

En la primera declaración brindada por el empresario dueño de dos librerías, una ubicada en Atlántida y otra en Piriápolis, había quedado claro que era muy posible que en el auto se encontraran cabellos de la joven ya que a la salida del restopub La Balconada, Natalia se había acercado al automóvil para saludarlo, porque se conocían de «cruzarse» en las noches piriapolenses.

Aunque en un primer momento el hombre dijo a la Policía que la joven había metido su cabeza por la ventanilla, después explicó que no es algo que se recuerde con exactitud, y que era muy probable que solo lo hubiera saludado desde la rambla, sin acercarse al automóvil.

No obstante había levantado sospechas el cambio de declaración, pero una vez practicado el examen de ADN y comprobarse que los cabellos no pertenecían a Natalia, la veracidad de la última declaración brindada por el empresario habría quedado prácticamente confirmada.

En el día de ayer, los peritos de Policía Técnica comenzaron a trabajar en la ropa entregada por el «librero», aunque de antemano señalaron que era muy difícil encontrar evidencias en una vestimenta utilizada hace 15 días.

 

Orsi y la familia

Mientras que la Policía no logra avanzar en sus investigaciones, la familia de la joven decidió volcar sus esperanzas al trabajo de Luis Orsi, un hombre que supuestamente tiene poderes síquicos y que dice meterse en la mente de las personas.

En las últimas horas, la hermana de Natalia viajó a Montevideo con el mentalista para que éste conociera más de cerca las costumbres de la joven desaparecida.

Si bien tampoco el uruguayo radicado en Venezuela logró pistas contundentes, la familia de la joven apuesta a sus poderes y creen que trabajando en conjunto con la Policía se podrían lograr mejores resultados que los conseguidos hasta el momento.

 

Pistas falsas y mil versiones

Los investigadores aseguran que cuanto más tiempo pasa, más difícil se hace el trabajo y afirman que uno de los puntos más complicados de tratar son las falsas pistas aportadas por personas anónimas que mandan mensajes de texto a los celulares de la familia.

«Dicen que está en tal lugar, o que la vieron en tal lado. Nosotros seguimos la pista y no encontramos nada», comentó a LA REPUBLICA uno de los oficiales que trabaja en el caso.

Las versiones manejadas por la prensa o por el «boca a boca» de los habitantes de Piriápolis, complicaron la labor policial desde el momento mismo de la desaparición. Hipótesis sobre droga, corrupción, familiares con pasado militar o policial, venganza de narcotraficantes, prostitución y hasta la reaparición de asesinos en serie, llevaron a que la flamante jueza de la causa, la doctora María del Carmen Stombellini, decidiera no dar detalles de la investigación y mantener un hermético silencio en torno al caso.

En las últimas horas, hubo rumores sobre la intervención del Departamento de Delitos Complejos de la Jefatura de Policía de Montevideo, pero por el momento las investigaciones continuarán a cargo de la Policía de Maldonado.

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