Hace una semana que desapareció Natalia: siguen encontrando pistas
Según múltiples testimonios, Natalia no había bebido alcohol, estaba en perfectas condiciones, no había discutido con nadie, y tampoco había comentado a sus amigas sobre la posibilidad de retirarse con «alguien» que no fueran ellas.
A la salida, Natalia se quedó unos pocos metros detrás de sus amigas. Se despidió del portero de La Rinconada, a quien conoce, ya que en Montevideo también es habitué del boliche La Rinconada, de los mismos dueños que el centro nocturno piriapolense.
Sus amigas bajaron la escalera de salida al estacionamiento para buscar el coche. Pero Natalia no apareció. Volvieron sobre sus pasos y comenzaron a preguntar por ella. No estaba. La fueron a buscar a otro centro nocturno cercano. Nadie que la conociera la vio irse. Ni sola ni acompañada.
A partir de allí, la historia es conocida: Natalia Martínez no ha dado ninguna señal, ni de estar voluntariamente con alguien o de haber sido retenida a la fuerza. Su teléfono celular no respondió más desde la mañana del viernes.
Esa jornada, en la tarde, la Policía de Maldonado comenzó a desplegar vastos operativos en su procura, siempre con la certeza de que aparecería, o que se comunicaría con su hermana o con su familia.
Ayer al mediodía, una cuadrilla de trabajadores municipales que rastrillaban la zona encontraron la cédula, una sandalia, un delineador de ojos y su billetera. Todo estaba disperso a lo largo del mismo camino donde habían sido halladas sus otras pertenencias.
Día clave
El lunes fue una jornada particular. En la Ruta 73, entre Camino Los Arrayanes y la Ruta 37, aparecieron algunos efectos de la chica. Una serie de rastrillajes permitieron elaborar nuevas hipótesis.
Resultó extraño que su remera de manga tres cuartos, de color beige, estuviera prolijamente doblada dentro de su cartera de mano.
También apareció el lunes su credencial, un carné de asistencia médica y el cordón que sujetaba su celular. Los efectos aparecieron apenas unos metros al costado del camino, flanqueado por un amplio campo por un lado y por un espeso monte de eucaliptos por el otro.
Todo estaba disperso a lo largo de unos 100 o 150 metros lo que hizo presumir, en primera instancia, que los efectos hubieran sido lanzado desde un vehículo en marcha.
A esa altura más de 30 personas del entorno cercano a Natalia, o que podían haber estado con ella la madrugada del viernes o antes, fueron indagadas por la Policía en la Seccional 11ª de Piriápolis.
Las investigaciones se centraron en un hombre de Canelones, propietario de varios comercios, uno de ellos una librería en plena Rambla de los Argentinos, en Piriápolis, dueño además de un moderno BMW 325. El coche fue secuestrado por orden judicial. El hombre del BMW, de 33 años, habría sido visto esa noche en proximidades de La Rinconada. Ese mismo día a la tarde, tres jóvenes que trabajan en un kiosco familiar ubicado frente al puerto del balneario, a no más de 500 metros de La Rinconada, fueron conducidos a declarar. Uno de ellos debió comparecer con su automóvil Suzuki Swift.
Todos los detenidos fueron liberados poco antes de la medianoche, tras protagonizar un confuso hecho con efectivos de Investigaciones, donde ambas partes sufrieron lesiones tras una refriega. Los policías alegan que el incidente, aún sin esclarecer, se produjo cuando los muchachos se desacataron. Según los policías, uno de ellos sacó a relucir una navaja. Los detenidos aseguran que recibieron golpes sin justificación alguna.
Los jóvenes de la refriega, uno de ellos ni siquiera salió de su casa en Pueblo Obrero luego de la hora 2.00 del viernes; los otros dos, pasaron varias veces por La Rinconada, dicen que no se detuvieron en ninguna ocasión y declararon no conocer a la chica desaparecida.
Todas las puntas
La Jefatura de Maldonado desplegó recursos humanos y materiales de distintas reparticiones. La máxima jerarquía del Departamento de Registro y Búsqueda de Personas Ausentes, del Ministerio del Interior, el comisario inspector y doctor en sicología, Robert Parrado, fue enviado al lugar para trabajar en el entorno familiar y de los amigos de la joven, y también sobre algunos de los indagados.
Aunque en primera instancia el caso estuvo siendo manejado por el Juzgado de Paz de la 3ª Sección, a cargo de la jueza Blanca Griselda Santero, desde el miércoles todas las actuaciones corren por cuenta del Juzgado Penal de Maldonado, a cuyo frente se encuentra la doctora Graciela Eustachio y el fiscal Juan Bautista Gómez.
Ayer habría tenido lugar una reunión clave entre un terceto de altos funcionarios policiales: el director de Investigaciones de la Policía de Maldonado, comisario inspector Ruben Rodríguez Trindade; el responsable de la Brigada de Narcóticos, comisario César Alvez; y el comisario-sicólogo Parrado, y las autoridades judiciales actuantes. De no surgir otras novedades, se comenzaría a recomponer el proceso iniciado hace una semana, incluyendo nuevas comparecencias de quienes hasta el momento habían prestado alguna declaración o brindado datos a la Policía. En tanto, se esperaban ansiosamente los resultados de los estudios que realizaba la Dirección Nacional de Policía Técnica, a un cabello encontrado en el interior del BMW, y a los efectos de Natalia que fueron hallados la mañana del lunes, ante la presunción de que allí pudieran surgir pistas más claras.
También se chequea el tráfico de varios teléfonos celulares, incluido el de Natalia, para establecer sus últimos contactos (llamadas y mensajes de texto entrantes y salientes) y también los de días anteriores a su desaparición. *
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