Confusión por una rapiña e intento de fuga de un menor
Sin embargo, y según las fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA, dijeron que en la ronda de reconocimientos la víctima los reconoció sin lugar a ningún tipo de dudas como los asaltantes. Los hechos se registraron el pasado miércoles a primeras horas de la mañana en las inmediaciones de General Flores y Bvar. Artigas.
A las 9.10 de ese día personal de la Seccional 13ª de la Dirección de Seguridad debió concurrir al cruce de Martín C. Martínez y Gallinal, a sólo seis cuadras de la sede de la dependencia. En el lugar los agentes que asumieron el procedimiento fueron informados por una mujer que recién había sido rapiñada. Los autores del hecho fueron descriptos como una persona de unos 40 años y otro de apariencia menor.
Estos, mediante amenazas con un objeto contundente, le ordenaron que entregara el dinero. Ella tenía cinco mil pesos y no dudó en acatar las exigencias. Se fueron por Martín C. Martínez hacia Bulevar, dijo la damnificada. Habrían transcurrido menos de cinco minutos cuando los funcionarios comenzaron a patrullar la zona. Y a las pocas cuadras vieron a dos personas corriento con características similares a la de los imputados. Los detuvieron sobre General Flores casi Larrañaga a 500 metros del lugar de la rapiña.
Escena dos
A cuatro cuadras de Gallinal y Martín C. Martínez (sobre General Flores y Consulado) se encuentra la División Amparo y Convivencia del Iname, lugar donde funcionan distintas reparticiones del organismo. Entre ellas el consultorio para el tratamiento de jóvenes con problemas de adicción a las drogas.
Fuentes del Iname explicaron a LA REPUBLICA que ese día y apróximadamente en el mismo momento en que se registraba el ilícito, un joven de 17 años, internado en un hogar del Iname, se encontraba con su custodio en la puerta de la mencionada división. Esperaban la llegada de una camioneta del Instituto que pasaría a buscarlos para regresar al establecimiento del cual habían venido.
El muchacho había concurrido para ser tratado por su adicción. Las fuentes explicaron que en un descuido del funcionario el muchacho decidió darse a la fuga y comenzó a correr por General Flores hacia Luis Alberto de Herrera. Quien estaba a su cargo inició su persecusión. El joven, según indicó el Iname, antes de llegar a Herrera se metió en un edificio privado rompiendo los vidrios de la puerta de acceso, ocasionándose lesiones en los brazos.
Cuando esto acontecía, dijeron los interlocutores, llegó la Policía y al verlos parecidos a los rapiñeros, y en un actitud similar a una «escapatoria», los detuvieron. El miércoles de tarde cada uno de ellos declaró ante la Justicia correspondiente. El custodio, EECS de 45 años, fue dejado en libertad quedando devinculado totalmente del caso por el juez. Sobre el joven, GFSR de 17 años, el juez de Menores de 2o. Turno ordenó su «reinternación en las mismas condiciones», o sea que sobre la rapiña nada.
La víctima y la bombilla
Previo a la comparecencia de los detenidos ante la Justicia, en la comisaría interviniente habían sido sometidos a una ronda de reconocimientos. La víctima los señaló sin lugar a dudas como los autores del ilícito.
Pero hay más elementos que tornan esta historia aún más confusa. Las fuentes policiales reconocieron a LA REPUBLICA que cuando apresaron a los supuestos autores del atraco no les incautaron dinero alguno. Pero si al menor una bombilla con punta envuelta en una tela, que correspondería al objeto con el cual la mujer fuera rapiñada.
En el Iname aseguraron no estar en conocimiento de la presencia de este elemento en poder del muchacho.
En este sentido se dijo desde el organismo que se inició un sumario urgente sobre el funcionario a los efectos de establecer cláramente qué fue lo que pasó y cómo pudo darse ese intento de fuga. Las conclusiones del sumario demoraran unos días.
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