
Esta vez, le tocó pegar el puñetazo a la periodista Laura Reina, una enviada especial (devenida en una suerte de corresponsal de guerra) a Punta del Este que cumple funciones en el diario La Nación.
La extensa nota que damos a conocer, deja entrever una serie de anotaciones que no parecen ser del todo objetivas, más bien tienen una similitud con lo que hace el 90 por ciento de los periodistas de EEUU cuando informan, por ejemplo, qué está pasando en la invasión de Irak.
La colega porteña resalta sin miramientos una supuesta ola de inseguridad que tiene acosados a los habitantes y visitantes del más codiciado balneario del sur del continente.
La nota, que lleva por título “Ladrones burlan los controles en Punta”, comienza afirmando que “un problema, además del de las papeleras, preocupa por estos días aquí, de cara a la temporada que empieza: la seguridad, que la semana pasada fue burlada en distintos puntos de la ciudad. A pesar de los operativos policiales que todos los veranos se llevan a cabo y que este año serán reforzados con más personal los ladrones se las arreglan para cometer algunos robos y arrebatos.
La periodista se conduele porque ‘”el alemán Bernd Metzger aún no lo puede creer. Se fue unos días con su mujer argentina a Buenos Aires y el domingo pasado lo llamaron para comunicarle la mala nueva: su chacra de Punta Ballena había sido asaltada. Es la segunda vez que le roban en el lugar que eligió para vivir gran parte del año. La primera, en 2003, a poco de haberse mudado a su campo de Lapataia.
El botín fue mayor. Neutralizaron la alarma y los perros; forzaron la caja fuerte y se llevaron plata, documentos, relojes, joyas, una laptop y hasta ropa, dijo a La Nación. Los ladrones cargaron lo usurpado en un Chrysler convertible rojo, casi nuevo, y se lo llevaron andando. Anteayer, la policía encontró el vehículo y será devuelto a su dueño”.
En su relato la cronista argentina entiende el malestar de “Metzger, que aunque trata de mantener el buen humor, está enojado y se le nota: Me vendieron la imagen de Uruguay seguro; hoy sé que es una mentira. Yo puedo vivir en cualquier parte del mundo. Elegí hacerlo acá porque me encanta la gente, el clima, la comida y la naturaleza. Pero me di cuenta que robar en estos países es una costumbre, al igual que en los Estados Unidos comer pavo en el Día de Acción de Gracias.
En su informe, la periodista de La Nación no pierde la oportunidad de levantar el “parte diario” de la Policía para agregar “la semana pasada también robaron en la óptica Estela Jinchuk, situada en la exclusiva calle El Remanso, en la península. Esta avenida es famosa por concentrar las tiendas de los diseñadores más importantes de Europa y Estados Unidos”.
“Entraron a los empujones, cuando la empleada estaba abriendo el local a la mañana, y se llevaron plata. Pero no puedo contar nada más”, dijo disculpándose una de las personas que atienden el negocio, en el que se venden anteojos para sol que no bajan de los 100 dólares. A la víctima del robo le dieron licencia. “Estaba muy estresada”, explicó la misma fuente a la colega.
Adelanta que “desde que ocurrió lo de la óptica, varios dueños de los locales de El Remanso plantearon la necesidad de reforzar la seguridad.
A pesar de que todos están conectados a una central de alarmas, están estudiando la posibilidad de contratar seguridad privada y pagarla entre los negocios de la cuadra.
Se habló de esa posibilidad, pero todavía no hay nada concreto.
La verdad es que hasta ahora nunca se necesitó más policía, pero es cierto que últimamente ha habido más robos en Maldonado, reconoció una joven que trabaja un local multimarca cercano a la óptica”.
El dueño de una joyería de la calle Gorlero se mostró preocupado. “Antes no dejaban entrar a gente con antecedentes.
El año pasado contraté a un policía que había trabajado en la penitenciaría de Maldonado y reconoció a siete personas que habían estado presas y merodeaban por el lugar. En esta parte del informe hay que quebrar una lanza por la cronista argentina, después de todo no se olvida de mencionar que fue el año pasado.
“La jefa de Policía de Maldonado, Graciela López, afirma que éstos son hechos aislados. Toda policía sueña con el delito “cero”, pero sabemos que eso es muy difícil. En José Ignacio tenemos delito “cero” desde hace dos años, y en los operativos crucero, con los que llegan en barco, también, explica López, para quien Punta del Este sigue siendo un destino seguro”.
“López anunció que se reforzará la presencia policial en varios puntos de la ciudad: Entre el personal que sumaremos de otros departamentos a partir del 2 de enero, más la incorporación de egresados de la escuela y la extensión del horario de trabajo de 8 a 12 horas, será como si hubiéramos nombrado 409 efectivos”.
Además, trabajarán cuerpos especiales, la guardia montada en las zonas boscosas, como el barrio del Golf y San Rafael la policía turística (que lucirá en sus uniformes una bandera que indicará el idioma que hablan) y la brigada ciclonocturna (la diurna ya existía), un grupo de 20 policías que circularán en bicicleta de 22 a 6 en la zona de restaurantes.
También habrá en Gorlero seis cámaras fijas más otras dos que giran 360° (se analiza la colocación de dos más) para reforzar la vigilancia en la principal calle de la península.
Los habitantes de Punta del Este, al igual que las autoridades policiales de Maldonado, no se sorprendieron en lo absoluto con la nota publicada en La Nación, ya que según explican “es común que hagan eso cada vez que comienza la temporada estival”.
Aunque no son pocos los medios de comunicación argentinos que intentan atemorizar a los visitantes, las playas de Punta del Este se ven desbordadas de turistas de todas partes del mundo y principalmente de la vecina orilla, que haciendo caso omiso a las devastadoras premoniciones llegan a disfrutar sin pensar en robos o desfalcos. Seguramente, como también es costumbre, se verán los rostros felices de los veraneantes que mientras abandonan Punta del Este allá por fines de febrero aseguran a las cámaras de televisión que la seguridad fue perfecta y que el año que viene volverán si es que los piqueteros-asambleístas-ecologistas, se lo permiten. *
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