Condenaron a 10 meses de prisión al ex director de Aduanas, Víctor Lissidini
La justicia de Carmelo condenó al ex director nacional de Aduanas, Víctor Lissidini, como autor responsable de un delito de usurpación de funciones como consecuencia del procedimiento que su grupo de funcionarios realizó en la «Casa Mariani», en dicha ciudad, en el año 2003. Su abogado, el penalista Enrique Erramouspe, apeló el fallo al considerarlo «errático». La sentencia dictada por el juez penal Ruben Saravia, le quita la imputación de coautor de un delito de usurpación de funciones por la que fue procesado y lo condena como autor. El dictamen señala que Lissidini es condenado a la pena de 10 meses de prisión con descuento de la preventiva cumplida y de su cargo las prestaciones legales previstas en el Código Penal. Saravia decretó además que se suspende condicionalmente al encausado la ejecución de la pena «beneficio al que podrá optar, teniéndose por aceptado el mismo de no manifestarse lo contrario en el plazo de treinta días a partir de la notificación de la presente.
Lissidini terminó condenado porque el magistrado finalmente entendió que el ex jerarca aduanero alentó la conducta de Navarrete, quien se hacía pasar por aduanero cuando en realidad ya había cesado en su cargo como asesor contratado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), celebrado a solicitud del Dr. Lissidini al Ministerio de Economía y Finanzas, avalado por un convenio entre el Gobierno uruguayo y el Bid para fortalecimiento de la Administración Fiscal, entre agosto hasta diciembre de 2002. El caso que lo condena a Lissidini en los estrados judiciales de Carmelo se originó en esta ciudad a fines de febrero de 2003 cuando según una denuncia recepcionada en la oficina que los informantes y asesores de Lissidini tenían en Montevideo, vinieron a Carmelo a inspeccionar el comercio que gira en el ramo de tienda bajo el nombre de fantasía «Mariani». «Debido a la magnitud de la documentación exhibida, extrajeron fotocopias de las mismas y retornaron a Montevideo». El 27 de febrero y pese a no existir ya ningún contrato que lo ligara a Aduana y aduciendo que de asesor pasaba a «informante», «Lissidini envió a Navarrete a Carmelo a realizar una nueva inspección al mencionado local comercial y lo puso a cargo del operativo, recibiendo la colaboración de los funcionarios aduaneros José Cerviño, Wilder Protti y los informantes Gonzalo Alvarez y Héctor Alvarez», todos los que ya fueron sobreseídos por la Justicia. El hecho de enviar a Navarrete cuando ya se encontraba sin ningún tipo de vinculación documental con la aduana, terminó finalmente por condenar judicialmente a Lissidini, según la interpretación del juez Ruben Saravia.
Sin embargo, el abogado defensor Enrique Erramouspe no piensa lo mismo. Calificó la sentencia del juez de «errática» y así lo manifestó en la apelación que presentó en estos días ante los estrados judiciales. En efecto, Erramouspe sostiene que en dicha sentencia «se incurre en un cúmulo de errores sustantivos que llevan al magistrado actuante a dictar una sentencia errática acorde a los fundamentos legales que se analizarán, sin perjuicio de dar hechos por probados que no emergen del presente sub-judice incurriendo asimismo en claras contradicciones, todo ello sin perjuicio de que se aplica una condena sustentándose en meros indicios para el dictado de la misma». Erramouspe señala en su apelación lo que entiende contradicciones del magistrado en la elaboración de la sentencia «se condena al enjuiciado Dr. Lissidini porque el magistrado entiende que propició la actuación de Navarrete en dicho procedimiento ya que no era funcionario aduanero, por la participación que tuvieron en el procedimiento los otros involucrados».
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