Estudiantes denunciaron a un profesor que se quedó con el dinero de colecta para viaje
Como cada año los alumnos del Liceo Alberto Candeau, ubicado en la zona de Paso Carrasco, planearon el paseo de fin de año con tiempo y dedicación. De los cuarenta alumnos que pensaban viajar a la isla, capital del estado de Santa Catarina, sólo 13 lograron juntar el dinero. Siete profesores, entusiasmados por el ímpetu de los jóvenes, se sumaron al viaje y se frotaron las manos pensando en las hermosas playas del balneario norteño.
El profesor de Educación Moral y Cívica y de Derecho no dudó un segundo en postularse como «tesorero». «Ustedes junten el dinero que yo lo guardo», dijo entusiasmado. Los jóvenes nunca imaginaron que el simpático profesor, con el cual tenían una excelente relación, fuera a desaparecer misteriosamente con el todo el dinero recaudado en kermeses, ferias americanas y cantinas.
«El ómnibus no sale»
Los alumnos dejaron en manos del profesor la compleja organización que consistía en encontrar buenos precios para los pasajes, un hotel barato en una buena zona y por supuesto paseos recreativos a los mejores puntos turísticos de la isla. La fecha para el viaje se fijó para el 17 de noviembre.
Sabiendo que era imposible que cada uno se pagara el pasaje y la estadía, los alumnos decidieron montar una serie de actividades con el fin de recaudar fondos. Primero fue una kermese, una semana después fue una feria americana y por ultimo, cuando veían que el día del viaje se acercaba y no llegaban a juntar el dinero, decidieron crear una cantina que contó con el apoyo de los profesores que para esa altura estaban más entusiasmados que los propios alumnos.
Faltaba una semana para viajar y sólo habían juntado 10.800 pesos que oportunamente fueron entregados al «tesorero». El resto del dinero lo iban a poner de sus bolsillos.
Tristes por no lograr el total de la financiación pero felices por lo que iban a disfrutar, jóvenes y profesores aprontaron las valijas y esperaron el día del viaje. Pero sucedió lo inesperado. El docente que guardaba el dinero y que se encargaba de la organización llamó a la directora y le dijo que se suspendía el viaje. «Me llamaron de la agencia y se complicó todo. El ómnibus no sale. Vamos a tener que postergarlo», dijo.
«¡No rompan mi intimidad!»
Una reunión de urgencia entre alumnos y profesores, culminó con la convicción de que el 24 de noviembre era una buena fecha para el segundo intento. El «tesorero» estuvo de acuerdo y se comprometió a comprar los pasajes. Un día antes de emprender el viaje, el docente volvió a llamar para informar -esta vez- que el hotel estaba colmado y que no iba a ser posible viajar en esa fecha. Una nueva reunión fijó la salida para el 2 de diciembre. Lamentablemente, esta vez ni siquiera hubo aviso. El hombre desapareció misteriosamente, faltando incluso al ultimo día de clases. Los desilusionados alumnos lo llamaron insistentemente para buscar una solución, pero nunca fue posible localizarlo. La directora del establecimiento, preocupada por la situación, lo citó mediante telegrama indicándole que debía presentarse con urgencia en el liceo. El profesor fue con muy mal carácter e increpó a docentes y alumnos por haber «roto la intimidad de su hogar, llamando a cualquier hora y hablando con sus familiares». El docente llegó a decir que «hubiera preferido que me denunciaran antes de que mis parientes se enteraran de la situación». La idea del profesor fue bien recibida por los alumnos que radicaron la correspondiente denuncia ante la Seccional 26 de Paso Carrasco.
En la reunión, el profesor dijo que tenía el dinero en su casa y que no entendía porque «tanto alboroto», evadiendo siempre responder porqué no había comprado los pasajes y porqué no entregaba la plata si realmente la tenía en su domicilio.
Los días fueron pasando y hasta el momento el docente sigue desaparecido. No responde al teléfono y si alguien golpea a la puerta de su casa, ubicada en el barrio La Blanqueada, siempre atiende un familiar que con cara seria indica que «no está. Viene tarde».
La tristeza de alumnos y profesores es visible. Se quedaron sin viajar y con una carga sicológica difícil de superar. «Haber perdido el dinero es doloroso, pero te aseguro que el no viajar es mucho más», indican apesadumbrados. De todas formas, el año que vienen van por la revancha y tienen decidido conocer la paradisíaca isla brasileña. Esta vez el dinero lo van a guardar en el banco, seguramente rezando para que no los agarre un «corralito» similar al que los retuvo este año.
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