Los familiares dicen que lo acusaron por presión policial y cambiaron la versión

Pueblo Egaña estremecido: "Yo no maté al ‘patrón del basurero’", grita "El Jaca"

Tampoco pesó que Cáceres carecía de antecedentes policiales, que no tuviera un rifle como el utilizado para matar a Nazer y fundamentalmente que los cinco testigos se retractaron de sus dichos, afirmando que fueron presionados por la Policía para inculparlo.

El 10 de junio de 2005, sorpresivamente, el Comando de la Jefatura de Policía de Soriano convocó a conferencia de prensa para anunciar, con el formalismo del caso, la aclaración del crimen de Nazer. Algo que «generaba angustia», en la pequeña localidad de Egaña, según manifestaciones del propio jefe de Policía, inspector principal (r) Julio Martínez Perdomo.

Dos años antes, en setiembre de 2003, el cuerpo sin vida de Pablo Luis Nazer Rieiro, de 66 años, era encontrado en el basurero de Egaña. Nazer era una suerte de patrón del basurero de esa pequeña localidad, que había conseguido de parte de la Intendencia la autorización de exclusividad para reciclar los desperdicios allí depositados. Su cuerpo fue encontrado boca arriba, sobre un charco de agua, con un disparo con orificio de entrada en la espalda y orificio de salida en el abdomen y otras dos heridas superficiales, una en el cráneo y la otra en la fosa ilíaca.

 

Egaña se moviliza

Sin dudas que un asesinato conmociona a cualquier comunidad, pero en una reducida sociedad como la de Egaña golpea mucho más duro aún. Por lo que al no conocerse avances en la investigación policial, un grupo de vecinos viajó a Montevideo reuniéndose con el entonces ministro del Interior, Guillermo Stirling a quien le trasmitieron la preocupación de todo el pueblo por estar conviviendo con un homicida.

El tiempo pasó y la investigación, como tantas otras pareció quedar en la nada, hasta que el 10 de junio de 2005 el comando de la Policía, en pleno, anunciaba que el caso había sido aclarado.

Después se supo que Luis Alberto Cáceres Albornoz fue procesado con prisión imputado como autor responsable de un delito de homicidio, de acuerdo a la determinación adoptada por la Justicia Letrada de Mercedes. La fiscal Marisa Alza pedía diez años y medio de cárcel, pero la jueza María del Carmen Roybal lo terminó condenando con una pena de siete años.

 

Recorriendo basureros

Luis Alberto Cáceres, «El Jaca», tenía un camioncito y se dedicaba a recorrer los basureros de la región (Paysandú, Río Negro, Soriano y Flores) recolectando chatarra, hierros, y todo lo que pudiera servir. Estuvo en el basurero de Egaña e intentó hacer su trabajo pero se encontró con Pablo Nazer que lo increpó diciéndole que él tenía la exclusividad de lo que allí se recolectaba, autorización dada por la propia Intendencia. Un intercambio de palabras, si se quiere normal, que ambos hombres decidieron zanjar concurriendo a la comisaría. Allí, los funcionarios policiales confirmaron los dichos de Nazer, por lo que «El Jaca» no tuvo más remedio que emprender el regreso. Dos días después Nazer apareció muerto en el basurero. Al parecer le dispararon desde una barranca, ya que se encontraron tres casquillos y lo arrastraron a ese lugar donde fue encontrado. El forense certificó que su deceso se produjo a causa de hemorragia y desgarro hepático.

 

«Lo han cagado a palo»

Dos años después, en junio de 2005, un informe firmado por el director de Investigaciones, comisario Saúl Puentes, señalaba que Miguel Alfonso Antúnez Cáceres (primo de «El Jaca) fue quien mató a Nazer, pero la Justicia no consideró esta versión. Como tampoco consideró lo declarado en ese momento por «El Jaca», que defiende a su primo diciendo «él nunca había andado con un rifle, él nunca ha tenido un rifle», agregando que «tiene problemas y él cobra una pensión, se la sacaron porque él tomaba y se emborracha y dice cualquier cosa y lo han cagado a palo y lo llevan».

Posteriormente, la ex mujer de Cáceres y sus hijos fueron trasladados desde Montevideo y comenzaron a declarar en su contra. Elena Beatriz Dávila Machado, Oscar Iván Cáceres Dávila, Luis Alberto Dávila Machado declararon que llegaron al basurero de Egaña el día que ocurrió el crimen, en el camión que conducía Cáceres y que eran acompañados por Luciano Omar Ultra Mediza y Miguel Alfonso Antúnez Cáceres. La declaración de los cinco fue casi idéntica, expresando que bajaron del camión y mientras unos comenzaron a buscar chatarra, la señora y la hija pequeña de Cáceres comenzaron a prender fuego para preparar el mate. Que en esas circunstancias llegó Nazer, el patrón del basurero, y que tras discutir, «El Jaca corrió al camión, tomó el rifle y lo mató. Hay quienes dicen que escucharon un balazo, otros tres, otros escucharon cinco disparos. En el lugar fueron encontrados tres vainas calibre 22. Pero curiosamente los testimonios coincidieron en que Cáceres le disparó a una distancia de tres a cinco metros, de frente, pero el balazo que mató a Nazer ingresó por la espalda de acuerdo al dictamen del forense.

Llamativa resulta la declaración de la señora de Cáceres, que relata el momento previo a que efectuara el disparo: «Vi al guardia del lugar que venía para acá adonde estábamos nosotros y traía en la mano una horquilla y el venía gritando que ya lo venían a molestar», agregando más adelante «mi marido viene corriendo hacia el camión y saca un arma larga calibre 22, porque él me daba las cajitas para que jugara la niña y tenía una mira telescópica, porque él me sacó un pelo para arreglar la mira, el arma la sacó de atrás del asiento del camión y salió corriendo hacia abajo, yo no le pregunté porque no me dio tiempo y cuando yo lo vi corriendo después escuché los tiros» agregando «creo que dos o tres».

Después, según declaró la señora emprendieron el regreso a Mercedes y Cáceres «le dijo a los chiquilines que si los paraba la Policía que les dijera que veníamos de Young». Si en el camino los hubiera parado la Policía y hubieran dado esta versión, por lo menos le habrían recomendado comprarse un mapa porque Egaña esta al Sur de Mercedes y Young está al Noreste, o sea el punto casi opuesto.

 

Me apuraron

Con estos cinco testimonios en su contra, Luis Alberto Cáceres igual reafirma su inocencia : «Yo no me voy a hacer cargo de una cosa que no hice, no sé porqué mi familia dice que fui yo. A mí un policía me pegaba en la cabeza y me pegaba en las patas y quería que dijera que yo había matado, me decían que me iban a llevar presos a mi mujer y a mis hijos».

Dos meses después las cinco personas que culparon a Cáceres se retractaron ante la juez y la fiscal. Luciano Omar Ultra Mediza dijo «yo nunca tuve nada que ver con el hombre ese y nunca fui con «Jaca» a Egaña». Agregando que declaró en su contra «porque los policías de Investigaciones me mostraron toda la declaración de lo que había dicho la demás gente y me decían que si no decía lo mismo me iba a meter a la cárcel.

Me mostró la declaración de Juanico (Miguel Alfonso Antúnez Cáceres), y de Cáceres. Yo la que dije más o menos fue la de Juanico que fue la que más me acordé», agregando que el día del asesinato estuvo en Mercedes.

Por su parte Miguel Alfonso Antúnez Cáceres manifestó: «Nos andaban rompiendo los huevos los milicos a cada rato y entonces de paso me pegaron», añadiendo que quería hablar con su primo «porque los otros días me golpearon por él».

A estos testimonios se suman los del hijo, el hijastro y la mujer de Cáceres quienes también afirman haber sido presionados por la Policía.

«Me apuraron, yo les dije a los policías que habíamos ido una sola vez, y ellos me dijeron que mi madre podría caer presa y mi hermano mayor al INAU», expresó Oscar Cáceres, quien también dijo que «a mí me fueron a buscar (a Montevideo) y me trajeron tres, uno de ellos era bajito y de lentes, el otro alto, el restante también petiso de bigote, eran policías, el que me apuró fue el petiso de lentes, eso sucedió estando en Mercedes».

Elena Dávila, la entonces esposa de Cá
ceres manifestó que «cuando nos trajeron de Montevideo, nos trajeron de malos tratos, nos amenazaron y uno de los policías me dijo que tenía que decir lo que él me iba apuntando en un papel, porque el detenido había declarado y había dicho que había sido él y que si no lo hacía me traía la nena, me encerraba los mayores en el INAU, al mayor en la cárcel y a mí en la cárcel de mujeres». Remarcando que «tenía miedo por los chiquilines míos y como nunca anduve en estas cosas no sabía que podía pedir un abogado».

En tanto que el hijastro de Cáceres, Luis Dávila dijo: «A mí me amenazaron los policías, me dijeron que yo tenía que decir todo lo que ya declaré porque si no iban a llevarme preso, a mí, mis hermanos y a mi madre que no les era difícil, que Luis Cáceres ya se había hecho autor».

 

«Debe ser absuelto»

Con todos estos elementos la Justicia dictaminó: «Condénase a Luis A. Cáceres como autor responsable de un delito de homicidio a la pena de 7 años de penitenciaría con descuento de la preventiva sufrida». La fiscal Marisa Alza apeló la sentencia insistiendo que Cáceres debía cumplir una condena de diez años. Por su parte el abogado defensor también apeló proclamando la inocencia de Cáceres. El Dr. Víctor Gil Barrera respondió a la Fiscalía en el entendido que «surge claramente que Cáceres es inocente», por lo que «mi defendido debe ser absuelto».

Aún hoy, Luis Alberto Cáceres, «El Jaca», sigue en la cárcel departamental de Soriano, gritando su inocencia, y esperando que la apelación presentada por su abogado defensor finalmente haga justicia para recuperar la libertad.

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