Al año, el hombre escribió
Hijo, hoy hace un año desde que te fuiste, que no sé nada de vos. Un año en el que aprendí infinidades de cosas nuevas pero la más importante, aprendí que no existe nada, pero nada en esta tierra, que duela más que estar sin vos.
No existe dolor tan grande ni palabras que puedan expresar el dolor que se siente.
Dios me ha dado la virtud de crear, el talento de escribir y con esas dos cosas juntas poder transmitir lo que siento a los demás pero también me dio un corazón grande para albergar el amor que siento por vos, por mamá y por los hermanos, pero pequeño a la vez porque no caben en él, el dolor, la angustia, la impotencia.
Hoy quisiera que deje de funcionar y poder estar contigo. Sé que soy egoísta porque hay en la tierra seres hermosos que me necesitan, a los que les tengo que dar cosas que quedaron pendientes contigo. La salida cómplice, la llave de la casa, el bautismo de mi nieto, la mano para terminar su casa propia y mi cabeza se parte y mi corazón se divide entre, me voy o me quedo.
Sé que pronto te veré pero no puedo esperar.
Espero ansioso volver a verte, te extraño mucho.
Papá
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