Los investigadores encontraron hamacas paraguayas y manteles impregnados en cocaína

Revuelo en pequeño pueblo de Florida convertido en una base de traficantes

En una casa de Solymar las hamacas paraguayas, de origen ecuatoriano, llamaron poderosamente la atención de los investigadores. Al mismo tiempo, en el aeropuerto la mujer porta más de 12.000 euros en sus bolsillos, y en La Cruz el revuelo es desmesurado. Gabriela Alvarez, de 38 años, baja del avión proveniente del país europeo. Es líder de la gavilla con la cual trabaja desde hace por lo menos un año y opera internacionalmente. Su esposo -casados hace 4 meses-, un joven de sólo 21 años, Gonzalo Alpuy, es detenido en Solymar junto a Henry Montero, otro joven de 28 -que operaba un bar y almacén en La Cruz-, y un montevideano de 47 años que no fue identificado. En la localidad floridense Ademar Cruz, de 20 años -hijo de un matrimonio anterior de Alvarez que vivió en Estados Unidos y estableció allí sus primeros contactos, es detenido en una de las fincas, de las tres que se allanaron, a los padres de la mujer, Montero y Alpuy. El detallado informe de los colegas de «El Heraldo» de Florida también da cuenta de que en el allanamiento en Solymar los investigadores de la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas esperaban algún elemento inusual, y lo encontraron. Tres hamacas y trece manteles individuales aparecieron en un particular paquete que rápidamente fue sometido a reactivos de campo. El resultado fue positivo, pero para asegurarse aún más se analizó también en el Instituto Técnico Forense, donde también dio positivo. «La droga estaba simulada dentro de las hamacas, en las cuerdas y embebida en la lona que se utiliza para este tipo de elementos. Todo pesó 19 kilos. Tanto los reactivos de campo como del Instituto Técnico Forense dieron positivo para clorhidrato de cocaína de mucha pureza», dijo el director de la repartición, comisario inspector Julio Guarteche. En los individuales, dos capas plásticas protegían la droga prensada en el medio, en otra fina capa. «Los paquetes como el encontrado estaban un máximo de 48 horas en Solymar y luego eran llevados a Holanda, vía Madrid», agregó. Para Guarteche se trata de un trabajo industrial, muy bien organizado, pensado para eludir el agudo olfato de perros y pasar la prueba de rayos X.

«Estas organizaciones tienen capacidad para contratar químicos y otros técnicos y así enmascarar el olor de la cocaína», explicó. Según aseguraron, «el olor es muy parecido al jabón en polvo, pero más fuerte». Guarteche dijo que las últimas maniobras -histórica incautación del 6 de setiembre, droga camuflada en vino y esta última operación- han detectado que grupos colombianos están utilizando a ciudadanos uruguayos para enviar droga a Europa. «Los ciudadanos uruguayos son contactados para lo que se denominan tareas de índole menor. Uruguay siempre fue un país de tránsito, pero no se había tenido un impacto tan fuerte como el que se está recibiendo en este momento». De todas maneras Guarteche aclaró que las tres acciones no tenían relación. «La trilogía de casos no estaba relacionada pero preocupa».

 

Casi 300 mil euros

Los cruceños operaban con un gran poder adquisitivo. Sólo cada kilo de la droga que transportaban valía 30.000 euros. Se estima que entre 8 y 9 kilos se desprenden del paquete incautado. Sin embargo la droga nunca habría llegado a La Cruz, ya que el poblado donde nacieron y se criaron los floridenses sólo servía de estadía, inversiones y gastos desmedidos. Los montos que han sido traficados en esta etapa aún no han podido ser calculados pero, de acuerdo a la frecuencia de los viajes pueden rondar en millones de euros.

Colombia es el origen de la droga, pero en Guayaquil se hacía el embarque. La siguiente escala era la ciudad de Lima, Perú, y desde allí se partía a Uruguay, para luego de dos días partir a Madrid y luego a Holanda. Ni perros ni rayos X detectaban el paquete en todo este viaje. Pero los gastos en exceso -viajes en autos de alquiler, fiestas y salidas- en la localidad y en otros puntos los fueron delatando poco a poco.

 

Punto de partida: Florida

Para culminar, el informe de la prensa floridense da cuenta de que la investigación -que incluyó llamados al 0800 0350 local- se inició en la Dirección de Investigaciones local, de Seguridad y parte del comando de la Jefatura de Policía de Florida.

«Hay personal que ha dormido sólo una hora en 24″, se dijo ayer. Todos los implicados comparecían anoche ante la Dra. Julia Staricco en el Juzgado Letrado, luego de la derivación del Dr. Pereira, juez de Canelones, que trasladó el caso a la magistrada floridense, que próximo a la medianoche continuaba con las indagatorias. En la conferencia de prensa, donde además de Guarteche participaron la jefa Alida Silva, el coordinador ejecutivo Alberto Camacho y el director de Investigaciones, Antonio Almeida, se informó que hubo seis efectivos floridenses afectados a la investigación desde hace 4 meses. Otros quince se sumaron en la última etapa, todos integrantes de la Dirección de Represión. «De esta manera podemos ver que la información que puede lograr una unidad básica, como puede ser una jefatura, puede llegar a desarrollar este tipo de operativos internacionales», opinó Guarteche al respecto. *

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