Víctimas de violencia cara a cara con sus agresores para superar el trauma
«La Dirección Nacional de Prevención Social del Delito, concentra sus objetivos en la atención a las víctimas de delitos y violencia. Pero nuestra tarea primordial es asistir sobre todo a las personas que fueron víctimas de delitos y rapiñas, ya que en los casos de violencia, sólo asesoramos a las personas que experimentaron accidentes de tránsito. La víctima es el eje de esta Dirección», señaló el comisario y sicólogo. Agregó que «la atención y asistencia a las personas en este tipo de situaciones siempre existió, pero era inespecífica, por el contrario de nuestra tarea que es específica. A partir de esta actual administración se modificó nuestra estructura, ya que antes contábamos con dependencias centralizadas, como era la unidad técnica de apoyo a la mujer y a la familia, así como también la unidad técnica de infancia y adolescencia. Estos cambios sirvieron para optimizar los recursos económicos, y de ahora en más, los casos de violencia que estén relacionados con la mujer, y los casos de violencia que involucren a niños y adolescentes, son atendidos por la comisaría de la mujer y por el Inau, respectivamente. En los últimos tiempos se realizaron convenios con la Suprema Corte de Justicia para trabajar en conjunto con los juzgados en materia de seguridad en situaciones de violencia y delitos».
Las víctimas
«Nuestras dependencias de hoy son: el Departamento de Búsqueda de Personas Ausentes, el Programa del adulto mayor, y la Unidad de Intervención Técnica», anotó.
El jerarca explicó que «el Departamento de Búsqueda de Personas Ausentes, está abocado a la investigación en torno a aquellas situaciones en donde una persona se ausenta de sus lugares de concurrencia habitual, sin haber manifestado voluntad de hacerlo. El programa del adulto mayor consiste en la asistencia a víctimas de la tercera edad. Y por último, en la Unidad de Intervención Técnica un equipo de nuestro personal, integrado por policías, sicólogos, sociólogos, abogados, se dirige al lugar donde sucedió el hecho de violencia y asisten de manera primaria a la víctima».
En ese sentido, Parrado señaló : «Nuestra atención siempre es primaria, orientamos a las personas que atraviesan cualquier tipo de delito o rapiña con o sin violencia. Ya que estos individuos sufren un daño emocional muy importante, algunas experimentan sensaciones de vacío, temor al salir al exterior, entre otros traumas. Nosotros hablamos con estas personas y tratamos de que expresen lo que sienten en ese momento. También asistimos los terceros, como pueden ser familiares o personas que vieron y presenciaron cualquier hecho traumático».
El entrevistado agregó : «Hay que aclarar que nuestra tarea no equivale a un tratamiento sicológico, ya que no es competencia nuestra hacer terapia. Nuestros pilares son asesorar, ayudar, promover y prevenir a los individuos en casos de delitos y rapiñas con y sin violencia física. Apuntamos a una justicia restaurativa, a recomponer el vínculo social. Llevamos un registro de todas las víctimas, porque sucede casi siempre que después de un tiempo determinado, las personas dejan de comunicarse con nuestra dirección, y eso a pesar que parezca extraño muchas veces resulta positivo, ya que demuestra que se recuperaron favorablemente del trauma. Es bueno que éstas tengan un rol activo en nuestra tarea, ya que como dijimos anteriormente, es primordial que expresen lo que sienten y lo que tengan que decir en ese momento».
Los victimarios
«Nuestra tarea no sólo consiste en ayudar a las víctimas, sino a los agresores, o los llamados victimarios. Entre 1999 y 2004 se llevó a cabo un programa organizado por la Suprema Corte de Justicia, la Facultad de Derecho, el Ministerio de Cultura, y el Ministerio de Interior, llamado «Asumir». El mismo fue creado para rehabilitar a jóvenes de entre 18 y 20 años, que por haber participado en cualquier tipo de delitos o rapiñas, y al no haber sido procesados con prisión, como medida sustitutiva se les obligaba a participar en este programa de rehabilitación.
El objetivo de este programa, era que reconocieran y se dieran cuenta del daño que les generaron a las otras personas, lo cual es primordial para su superación y rehabilitación. Inclusive en muchas ocasiones, las víctimas de delitos se acercaron a este programa y trabajaron junto con los agresores. A través de este mecanismo se trata de restituir el daño que generó el agresor, y aunque resulta traumatizante al principio, en muchas ocasiones sirvió para superar el trauma también de las víctimas. Ha sido muy enriquecedora ese tipo de experiencia, y es por eso que seguimos trabajando en el tema», enfatizó el entrevistado.
Parrado dijo : «Nuestro equipo está integrado por 60 profesionales, tanto policial, como sicólogos, profesionales del derecho, sociólogos, entre otros. Aunque no es un número elevado, colma nuestras actuales expectativas. La directora nacional es la inspectora mayor Luisa Scelza Bataglia, y yo soy el actual subdirector. Nuestra sede esta ubicada en la calle San Martín 2533 esquina Concepción Arenal. Hasta el momento nuestra tarea no incluye el resto del interior de nuestro país, pero es primordial llegar en el futuro a todo el territorio nacional».
Para finalizar el subdirector reflexionó :»Nuestro objetivo final es conseguir un mundo más solidario y aunque implique ello un período largo, tratamos de rehabilitar tanto a los agresores como a las víctimas». *
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