El suplicio de un recluso que pide que lo saquen de la "Isla" del Penal de Libertad
Esta carta fue enviada a los directores carcelarios así como también a las autoridades policiales «para que entiendan el porqué de mi suplicio», dice el recluso Vega Mastracuza.
«Soy una persona grande, tengo 50 años de edad y llevo 13 años de reclusión ininterrumpida. En el 2002, dos días antes de ocurrido el motín en el Penal de Libertad, fui brutalmente apuñalado en el patio de recreo por integrantes de las bandas que existen en las cárceles por no querer participar de las mismas.
A mi compañero, que tampoco quería participar de las bandas, también lo apuñalaron pero no corrió la misma suerte que yo y quedó muerto en el medio del patio.
Ni mi compañero ni yo estábamos de acuerdo con esas cosas. En ese momento como corría peligro mi vida fui trasladado al departamento de Maldonado. En ese momento el señor director era el inspector Sande (uno de los torturadores recluido recientemente por la desaparición del militante del PVP, Adalberto Soba). Luego fui trasladado a la cárcel de Rocha, ni en Maldonado ni en Rocha fui sancionado jamás, gozando de buena conducta. Me trasladaron en un intercambio de presos al Penal de Libertad, el 8 de marzo del corriente año, me recluyeron en este conflictivo lugar en el Sector D, celda 215. Pero, según los funcionarios y el jefe de reclusión, otro recluso les dijo a ellos que me iba a matar, entonces no encontraron mejor remedio que alojarme en la famosa Isla. Pero no en las celdas, sino en el calabozo y la verdad es que yo soy un hombre grande y he cumplido la mitad de la pena como para estar tanto tiempo encerrado. Me dijeron que para protegerme me llevaban ahí, para mi seguridad. Veintitrés horas de calabozo, una de recreo. Pero por suerte no estoy solo, cuento con el apoyo incondicional de mi madrina y tía, y el de mi madre que viene a verme cuando puede desde Buenos Aires, Argentina.
Quisiera por acercamiento familiar ser trasladado a la ciudad de Colonia o Fray Bentos, o donde ustedes lo dispongan, por favor, para que pueda seguir mi reclusión con mejor tranquilidad. La Justicia puede tardar pero llega. Apelo a su calidad humana, gracias».
«Soy inocente»
Otro recluso de la prisión de Santiago Vázquez, Federico Leal, afirma que es inocente y decidió coserse un ojo y la boca, iniciando una huelga de hambre que lleva ya cinco días.
Su madre se encadenó frente a la Suprema Corte de Justicia y de allí le solicitaron que acudiera a Derechos Humanos del Parlamento. Leal fue procesado por rapiña e intento de violación por agredir a una maestra de preescolares, pero tanto él como su madre aseguran que se trató de otra persona. *
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