Odisea en el Mato Grosso: dos uruguayas de cártel de drogas escaparon de prisión
Ambas mujeres estaban purgando una condena en el país del norte por tráfico de estupefacientes. Según fuentes policiales las reclusas estaban alojadas en una cárcel de seguridad media, creada para albergar a hombres, pero debido a la escasez de edificaciones carcelarias femeninas, tuvieron que alojarlas allí junto a otros 28 reclusos.
Los agentes que realizaron la rutina de despertar a los reclusos, observaron que las rejas de la celda donde estaban las uruguayas habían sido limadas y en el interior encontraron un gran desorden y el faltante de dos barrotes de hierro que servían para asegurar la cama a la pared.
Antes de poder alcanzar la calle, las reclusas utilizaron el barrote de metal para romper el candado de la puerta que da a la calle y misteriosamente nadie escuchó absolutamente nada.
De inmediato se montó un gigantesco operativo que contó con la presencia de decenas de patrulleros que recorrieron de punta a punta toda la ciudad de Naviraí.
Tras varios días de requisas y allanamientos, se logró encontrar a Alejandra Benítez, oculta en un pajonal que estaba rodeado por un arroyo angosto que sólo dificultó el accionar de la policía que la capturó sin que la compatriota presentara resistencia.
La mujer dijo que se había separado de su compañera al momento de la fuga y que desde entonces no la había vuelto a ver.
Los investigadores montaron guardia en la frontera ya que están convencidos de que la fugada intentará volver a Uruguay, ya que en Brasil no tiene ni familiares ni amigos que la puedan encubrir. Sin embargo, otros aseguraron que se la llevaron en auto a otra zona del país continente.
El director del presidio abrió un sumario administrativo, ya que por la forma en que se realizó la fuga, no se descarta que haya existido ayuda por parte del personal policial encargado de la custodia de las celdas y de la puerta de acceso.
La Policía radió orden de captura recomendada y notificó la solicitud a la Interpol. Los investigadores norteños dijeron que se trata de dos mujeres que integraban una vasta red de narcotraficantes dejada al descubierto hace casi un año. Se supo que los policías que detuvieron a las dos uruguayas en el operativo sospechan que hayan tenido asistencia de otros narcos para concretar la escapatoria.
Para los policías la joven uruguaya que fue encontrada escondida en un pajonal no representa un gran dolor de cabeza por el grado menor de implicancia en la organización, pero la otra fugada, Sandra Coreana Soares Correa, tenía un «rango» superior y es considerada muy importante por el grupo delictivo.
Es por eso que los investigadores norteños no descartan para nada que Sandra haya sido sacada en un automóvil de la zona y ya se encuentre muy lejos. Los policías tienen la sospecha que la uruguaya haya sido llevada a Rio de Janeiro, donde la red de delincuentes tiene aún operativa su base principal. *
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