Cuando se quita una vida "en la fecha correcta"

En verdad Daviana no tuvo suerte. Era pobre y vivía en un barrio pobre. Por eso su muerte violenta pasó a un dramático segundo plano que, con el paso de los días en aquel tumultuoso inicio del año, terminó por extinguirse. El asesino de parabienes, hasta el día de hoy.

En aquellos días el crimen impune de Andrea Castro, sacada de una boite de Carrasco y hallada en las arenas de Punta del Este, seguía dando que hablar. Cuando en las dunas de Solymar apareció el cadáver de Ana Luisa Miller, joven mujer de la sociedad y de familia adinerada los cimientos del barrio Carrasco comenzaron a resquebrajarse. Ya eran dos muertes seguidas en la zona residencial y sus vecinos comenzaron a llamar por teléfono a sus amigos, algunos de ellos encaramados en el gobierno de Luis Alberto Lacalle, para que se investigara a fondo.

En ese mismo momento también aparecía el cadáver de Daviana, pero su muerte significó un recuadro en los diarios de la época y menciones en radios y televisión porque el barrio de Carrasco estalló en mil pedazos: había sido encontrado el tercer cuerpo sin vida de una joven: María Victoria Williams. A esa altura ya no quedaban dudas que en Uruguay, por primera vez en su historia, un asesino serial andaba rondando Carrasco. El terror se apoderó de la costa montevideana y el entonces ministro del Interior, Juan Andrés Ramírez, se vio acorralado por una presión que se hacía insoportable.

Había que encontrar al psicópata que mataba chicas en Carrasco y hasta que no apareciera, todo lo demás no importaba, ni siquiera los desaparecidos de la dictadura y, mucho menos, Daviana. Los diarios imprimían a todo vapor los vaivenes de una compleja investigación y los policías, también bajo presión, se acercaban a Pablo Goncálvez, vecino de la última de sus víctimas.

Cuando cayó luego de retornar de un fugaz viaje a Porto Alegre, la páginas se multiplicaron y en un momento a las tres muertes imputadas se le pretendió agregar otro crimen, el de Daviana.

La hipótesis era tan peregrina que desapareció tan rápidamente de escena como el nombre de la joven bailarina que cayó en el olvido definitivamente. Su doble muerte hasta hoy sigue impune. *

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