Según la madre, su crimen quedó opacado por los asesinatos en cadena de las jóvenes mujeres de Carrasco

De cómo se puede morir dos veces: Daviana, aquella bailarina olvidada de Colonia Nicolich

«Todo comenzó el 24 de diciembre de 1991. Ese día, mi marido y yo estábamos en la feria de 8 de Octubre y Sanguinetti, donde teníamos un puesto de venta de zapatos.

Nuestra humilde vivienda está ubicada en la ruta 102, kilómetro 24,500, en la calle Venancio Benavídez, solar 99, en Colonia Nicolich, a metros del aeropuerto de Carrasco. Mientras nosotros estábamos en la feria, Daviana estaba en nuestra casa aprontando todo para la noche. Cuando terminamos de cenar en familia, a eso de la 1:30, mi hija dijo que se iba a un baile en la casa de Mabel, que era una amiga mayor que ella,» rememora Mabel Latorre, la madre de la bailarina asesinada

Según el relato de la señora, «el mediodía del 25, en plena Navidad, me levanté y me dirigí al cuarto de Daviana y no la vi en su cama. Le pregunté a mis otras tres hijas, que dormían en la misma habitación y me dijeron Daviana nunca vino a dormir, mamá. Y fue en ese momento que empecé a imaginarme lo peor», confesó.

Siguiendo con su angustioso relato, señaló: «Fui corriendo a lo de Lilián, otra amiga de Daviana, y me dijo que no la había visto. Fui desesperada hasta lo de Mabel y me dijo que tampoco había estado la noche del 24, como ella nos había dicho. Luego de buscarla por todos los lugares posibles, el 26 de diciembre hice la denuncia en la Seccional 26ª de Canelones y desde un principio me trataron con desprecio. Les conté lo que había sucedido y ellos me contestaron tiene que esperar 48 horas para hacer la denuncia. Y en todo ese tiempo no movieron ni un dedo, increíble», dijo la madre de la víctima.

Agregó que «luego de recibir ese tipo de respuestas y de mostrar cero interés en ayudarme, me dirigí a la Jefatura de Montevideo y allí me dijeron señora vaya a la Seccional que le corresponda. Volví a la Seccional 26ª, el 27 de diciembre y me dijeron: Señora, su hija, que tiene 20 años, se debe haber ido de su casa con algún hombre. Y con ese tipo de respuestas de los policías de la Seccional 26ª, me di cuenta que con ellos no iba a poder contar. Al día siguiente, el 28 de ese mes, otra vez me dirigí a esa seccional y me dijeron que no disponían de personal.»

 

Cuando llega la muerte

Luego de ser buscada intensamente, «no sólo por la Policía, sino por mis hijos, amigos y allegados a nuestra familia, el cuerpo de mi hija fue hallado el 4 de enero de 1992. Estaba tirado detrás de un descampado, que está ubicado detrás del Aeropuerto de Carrasco. Yo estoy segura que el cuerpo de mi hija no estuvo siempre ahí, ya que mi vivienda está a 100 metros de ese lugar y nunca lo vi». Agregó: «Mi hijo Esteban fue el que encontró a Daviana y el cadáver estaba en avanzado estado de descomposición. Se supone que pese al grado de descomposición del cadáver, la muerte sobrevino por asfixia mecánica, es decir, estrangulamiento. Inclusive ella estaba vestida, la noche del 24, con zapatos blancos, una pollera, un top del mismo color y un saco negro. Los primeros días del año 1992 hubo abundantes lluvias, por lo cual no se explica que la hayan encontrado con la ropa en impecable estado. Y si hubiera estado realmente ahí, como lo asegura la Policía, la ropa hubiera estado toda embarrada. Por eso yo digo que al cuerpo de mi hija lo pusieron ahí, luego de asesinarla,» aseguró la madre.

«Mi hija tenía 20 años, trabajaba de empleada en una casa de familia en El Prado y de noche lo hacía en un club nocturno llamado El Cubilete, ubicado a la vuelta de la Plaza Independencia» señaló.

La madre agregó: «Lo que quiero desmentir es que mi hija no era una prostituta como decían por ese entonces. Ya que si ella lo hubiera sido, no hubiera estado en la situación económica que vivía por esos años. Sólo le pagaban 20 pesos por noche por bailar y es por eso que aseguro que mi hija no era una prostituta».

 

El costo de la pobreza

«Creo que la razón por la cual nunca se interesó la Policía por mi situación, debe ser porque pertenezco a una familia humilde. Yo no cometí ningún delito. Incluso la abogada de oficio, Luz Marina Dupetti, no quiso tomar el caso, ya que entiende al igual que la Policía, que el crimen pasó hace mucho tiempo. Y yo no tengo plata para contratar a un abogado», confesó Mabel.

La mujer recuerda con nitidez absoluta que en ese año también se produjo el asesinato de Ana Luisa Miller. Al respecto dijo que «esa joven desapareció el 31 de diciembre de 1991, y la hallaron muerta el 1 de enero de 1992. Ese crimen opacó al de mi hija, ya que todos los medios de comunicación le dieron más importancia a las muertes de esas tres jóvenes, que a la de mi hija».

En cuanto a la acción de la Policía en los últimos tiempos, Mabel indicó: «En mayo del año pasado yo fui a hablar con el jefe de zona de Canelones, Javier San Martín, y él me dijo que se iba hacer cargo. A los días de esa charla, un subcomisario de la 26, Fabio Quevedo, llegó a mi casa y dijo que se iba a poner a disposición mía. Luego de contarle la historia, la cual es archiconocida por todo el mundo, me pidió los periódicos que yo tenía archivado de esos años, y también me pidió el protocolo de la autopsia. A los días volvió y me dijo el crimen ya caducó, y yo no podía creer lo que estaba escuchando y le contesté: ‘Los crímenes que sucedieron en la época de la dictadura, ¿por qué no caducaron? y el muy caradura no supo qué contestarme». Respecto al protocolo de la autopsia, la señora señaló que «el informe decía que se ignoraban las causas del deceso de Daviana. El cuerpo no presentaba signos de violencia, ni de arma blanca, ni de arma de fuego, ni de nada. No decía nada el protocolo».

 

La tortura de la sospecha

El paso de los años no ha medrado en el dolor de una mujer que no entiende por qué no hubo justicia con su hija. Ella tiene sus propias hipótesis que la siguen atormentando después de una década larga. «Siempre sospeché de la ex pareja de mi hija, con el que tuvo un hijo. Ella había decidido terminar la relación a los 2 años, en enero de l991. Cuando estaban juntos vivían en la Curva de Maroñas y cuando se separaron Daviana vino a vivir a mi casa. Eran dos personas de carácter jodido. Y a pesar de que nunca me lo dijo, no me extrañaría que él le pegara. El era mayor que ella, era chapista. Cuando quedó embarazada de mi nieto, él quería que se hiciera un aborto. Pero ella quería a su hijo de cualquier manera».

«La ex pareja de mi hija se fue del país hace 3 años y medio. El siempre tuvo la custodia de mi nieto y mi hija se lo llevaba los fines de semana. Cuando encontraron muerta a mi hija, obligaron a mi nieto a decirle mamá a su abuela paterna. Ahora la custodia la tiene su abuela paterna y yo me lo traigo los fines de semana. Es por todas esas razones, que siempre sospeché y sospecho de él», explicó la madre de Daviana.

Pero la mujer va más allá al asegurar: «También sospecho de la propia Policía, porque siempre ha querido tapar todo. Aquellos policías que sí me ayudaron en su momento fueron removidos de sus cargos y trasladados a otros lugares. Aparte se creen que soy ignorante. ¿Cómo van hacerme creer que el cuerpo de mi hija estuvo todo el tiempo en ese descampado? Imposible, yo pasaba todo esos días y nunca lo vi. Incluso los perros de la Policía nunca detectaron el cuerpo. Es por eso que me huele todo muy raro y por eso para mí ellos son sospechosos».

Agregó que «del club nocturno nunca sospeché, ya que cuando fui, el 27 de diciembre, se sorprendieron y se preocuparon mucho. Inclusive toda la gente del propio club nocturno me ayudó a buscarla».

 

Misteriosa
presencia

«En el año 1993 yo asistía a Gasai (Grupo de Apoyo de Asesinatos Impunes). Allí iba gente que había pasado por situaciones similares a la mía y hablábamos entre todas las personas y nos apoyábamos para salir adelante Me sirvió en cierta parte, pero por otro lado no, ya que no puedo dormir tranquila hasta que no se aclare que pasó con mi hija», confesó.

«Un día se acercó una señora, Silvia Romero, y me dijo: Yo sé lo que le pasó a tu hija, vi todo, y me quedé helada. Por ese entonces el jefe de la Jefatura de Canelones, Wilfredo Rojas, el cual me ayudó muchísimo, la citó a declarar.

Ella contaba una historia diferente a lo que le había ocurrido a Daviana. Decía que vestía toda de negro, lo cual es falso. Dijo que la había visto, a eso de las 0:30 del 24 de diciembre, caminando por la ruta 8, cerca del kilómetro 19. Y eso es falso, ya que a esa hora estaba con todos nosotros cenando en familia. Y también dijo que había visto con su hermana, lo cual también es falso. Entonces no se que pensar, ¿si es una persona que esta mal de la cabeza?, o ¿quiere tomarnos el pelo a todos?», se pregunta Mabel.

 

Hoy por hoy

En cuanto al hijo de Daviana, cuyo nombre prefiere mantener en el anonimato para preservarlo, su abuela indicó: «Hoy mi nieto tiene 16 años y nos llevó mucho tiempo contarle lo que le pasó a su madre. Ya que cuando encontraron muerta a mi hija, él sólo tenía 2 añitos. Y a esa edad es imposible que pueda asimilar ese horror, aunque siempre le va a ser imposible asimilar lo que le pasó a su madre», remarcó la madre de la bailarina asesinada.

«Hoy por hoy, todo sigue impune, pero jamás me quedé cruzada de brazos. Porque si hubo crímenes que se cometieron hace más de 30 años y para la Justicia no caducaron, ¿por qué para la Justicia el crimen de mi hija sí ha caducado? A pesar de que pasaron 14 años, no voy a parar hasta que se haga justicia. No estoy resignada y LA REPUBLICA fue al primer medio que llamé y estoy decidida a llamar a todos para que de una vez por todas se haga justicia», concluyó la mujer. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje