El connotado psiquiatra y ex senador del Partido Socialista se mete de lleno en el debate de la legalización de la droga

Manuel Laguarda rompe un mito: "El consumidor de marihuana no pasa a las drogas más pesadas"

«El tema de la discusión respecto a la legalización de las drogas se discute desde hace muchos años en el mundo. Joan Manuel Serrat y García Márquez en 1993 sacaron un manifiesto planteando el tema de la legalización. Existen opiniones que plantean legalizar todas las drogas. El propio Jorge Batlle planteó el tema, siendo presidente, diciendo que él individualmente era partidario de legalizar la marihuana», señaló el doctor Manuel Laguarda que concedió una extensa entrevista a LA REPUBLICA.

La juventud socialista «lo viene planteando desde 1990. Fue también uno de los temas planteados por la propia juventud socialista en la campaña electoral 2004. En ese momento ellos entendieron que además de los temas económicos y sociales, que eran parte del programa del Frente Amplio, había que incluir en el debate ciudadano otros temas que tenían que ver con la vida cotidiana y con la cultura, y con la problemática juvenil. Temas que no han estado presentes en las iniciativas comunes tradicionales de la izquierda, que han estado centradas más en aspectos sociales y económicos, tema que está vinculado con el problema filosófico de la libertad», explicó Laguarda.

Agregó que «en la campaña electoral de 2004, en las giras que hacíamos junto con la juventud socialista, estos temas los planteamos. Yo personalmente en varias charlas de esa campaña hice referencia al tema de las drogas».

 

Las adicciones

«Dentro de las adicciones podemos tener dos tipos, las drogas propiamente dichas, y otras adicciones que no son drogas. La adicción del consumo, de la compra de objetos materiales, o la adicción de consumir determinado tipo de alimentos, incluyendo el caso de la bulimia. O sea que hay muchas prácticas adictivas, una de ellas es la fármacodependencia, la cual es la dependencia a un fármaco que se consume en forma compulsiva, respecto al cual hay necesidad de consumir, y que causa daño al organismo», indicó el ex senador del Partido Socialista.

Todas las drogas «son nocivas, todas causan daño, todas las adicciones causan daño. Las drogas pueden generar dependencia física o psicológica. La diferencia es que la dependencia psicológica es la necesidad de consumir; la dependencia física es que si no se consume habría una alteración del organismo, que exigiría ese consumo. Es muy claro esto en el adicto a la morfina. En cambio en el adicto a la marihuana, la dependencia solo es psicológica», señaló el entrevistado.

Agregó que «todas las adicciones son negativas para la salud psíquica, todas las adicciones a las drogas son negativas y nocivas, y causan daños. Idealmente habría que buscar la superación de todas las dependencias a las drogas, y a las adicciones en general».

 

Cigarrillo versus marihuana

En todas las sociedades y épocas de la historia hubo drogas permitidas y drogas prohibidas. acerca de esto se preguntó: «¿Quién fija el limite? El límite lo fija la legislación vigente, en definitiva la voluntad de los hombres. Ese límite ha sido variable, en función de los países y las épocas históricas. Por ejemplo, en Estados Unidos el alcohol estuvo prohibido en la ley seca, después esa ley se levantó. Hay países donde la marihuana está permitida, y en otros no. En nuestro país está demostrado que la droga que causa más daño es el alcohol, a nivel de cifras de Salud Pública, sin embargo es una droga permitida. Nadie duda el daño que genera el consumo de nicotina, a nivel cardiovascular, pulmonar, etc. Sin embargo el consumo de tabaco está también permitido», señaló

Por otra parte, dijo: «Quiero aclarar que las campañas recientes que se implementaron el 1º de marzo, no buscan prohibir el consumo de tabaco, sino que es respetar, preservar a los fumadores pasivos, prohibiendo fumar en lugares públicos. Son dos cosas distintas. Una cosa es la legalización o ilegalización del cigarrillo, y otra cosa es fumar o no fumar en los lugares públicos».

Siguiendo con el tema de la marihuana explicó que «siempre ha habido drogas legales e ilegales en todas las épocas y sociedades, lo que cambia es cuáles son unas, y cuáles son otras. En el caso particular de la marihuana no habría fundamentos sólidos para que fuera una droga ilegal, es una sustancia que sólo en algunos casos podría llegar a ser alucinógena, pero habitualmente no lo es. La marihuana es una sustancia que tiene un menor poder adictivo que la nicotina, o sea que genera mayor adicción el tabaco común que la marihuana. El fumador de cigarrillos comunes consume permanentemente, en cambio el adicto a la marihuana consume en menor cantidad. Los daños que producen en el organismo, estas drogas, son muy similares». Agregó que «probablemente el daño que produce el cigarro común sea mayor que el de la marihuana, a nivel del aparato respiratorio, y aparato cardiovascular. En tal sentido, la prohibición de la marihuana podría legalizarse, con la misma razón que el cigarro común está legalizado. Otra cosa es que se prohíba su consumo en lugares públicos, como el cigarrillo, lo cual estaría indicado para preservar al fumador pasivo».

 

¿Mito?

Acerca de la opinión de gran parte de la población que señala que luego de consumir marihuana, se pasa a otra droga más nociva, explicó: «Siempre se ha dicho que se empieza consumiendo la droga más liviana y se pasa a la droga más pesada. Eso no es cierto, en general lo que puede verse es que el consumidor de marihuana no pase a drogas más pesadas, como tampoco es cierto que el fumador de cigarrillos pase a drogas más pesadas. De manera que eso no parece un argumento serio».

En cuanto a la pasta base, Laguarda indicó que «otro elemento que podría manejarse para aceptar la legalización de la marihuana sería el combate al consumo de la pasta base. Esta se impuso en el mercado vendiéndola a precios muy baratos, para que estuviera al alcance de muchos más consumidores.

Retirando la marihuana del mercado negro y ofreciendo pasta base a precios más baratos se logró que algunos consumidores de marihuana pasaran a consumir pasta base». Agregó que «la pasta base es una sustancia altamente adictiva, que genera adicción muy fácilmente, y que genera daños rápidamente en todo el organismo, incluyendo el sistema nervioso.

Por lo tanto, es una sustancia que hay que combatir y buscar su erradicación. La posibilidad de que la marihuana estuviera disponible, que es una sustancia mucho menos peligrosa que la pasta base, podría favorecer la disminución del consumo de esta última», entiende Laguarda.

 

Discusión filosófica

En cuanto al tema de la prohibición del consumo de drogas, señaló: «La discusión filosófica de fondo es la siguiente: ¿puede el Estado prohibirle a una persona que haga con su cuerpo y su salud lo que ésta persona desee? ¿Con qué argumento el Estado se lo prohíbe? Por supuesto que el Estado tiene que impedir a una persona que le haga daño a otra. En tal sentido parece razonable que el Estado prohíba fumar en lugares públicos. Pero, ¿por qué prohibirle al fumador que fume, si éste sabe y está informado que hace daño, y quiere fumar?».

Siguiendo «con la misma lógica: ¿por qué prohibirle al que quiera fumar marihuana? El tema tiene que ver con el problema de la libertad. Todo adicto pierde la libertad respecto a la sustancia de la que es adicto. El tema es que algunas sustancias, además hacen perder la libertad en general, o sea la capacidad del sujeto de situarse con conciencia y voluntad ante la vida en general. El consumidor de pasta base, o el adicto a la heroína, sin duda pierden su libertad», remarcó.

Agregó que «eso no su
cede con los que fuman cigarrillos y marihuana, más allá de su consumo, ocasional o permanente, siguen manejándose con conciencia y voluntad. En tal sentido, no parecería razonable prohibir el consumo de esas sustancias, y sí parecería razonable prohibir el consumo de una sustancia que liquida la libertad, porque no se puede aceptar, invocando la libertad, la difusión de una sustancia como la pasta base, que termina con la libertad».

En cuanto a otra droga legal, como el alcohol, Laguarda dijo que «por otra parte, cuando el sujeto está en estado de embriaguez patológica, cuando está borracho, pasa a ser un peligro para otros, por ejemplo si está manejando un automóvil. Lo que corresponde en ese caso es castigarlo, porque su acto lo vuelve peligroso para otras personas.

El consumo de alcohol con riesgos para otras personas debería llevar a preservar a otras personas, castigando esa conducta».

El entrevistado se preguntó «¿prohibir el alcohol? Cuando en Estados Unidos se prohibió el alcohol no dio resultado, y se siguió consumiendo en mayor cantidad.

Pero el alcohol, en este país, es la droga más nociva de todas, y es legal.

Y nadie se plantea prohibir el alcohol». Agregó: «Me gustaría aclarar que el consumo de marihuana no es que sea ilegal, formalmente no lo es.

Lo que es ilegal es el tráfico, pero los consumidores son detenidos con una cantidad encima, y aunque sea pequeña pueden ser acusados de tráfico, y ser pasibles de sanciones penales. Pero al ser ilegal el tráfico, se transforma en los hechos en ilegal el consumo de la misma».

 

Otros problemas

Laguarda entiende que «si se llegara a legalizar la marihuana habría otros problemas planteados. La legalización de la marihuana no eliminaría todos los problemas, plantearía otros nuevos problemas. ¿Quién la vendería? ¿el Estado o particulares?, ¿qué impuestos pagaría?, ¿se le vendería a menores?, ¿a partir de qué edad se empezaría a vender? Si los menores no tendrían acceso legal, tendrían acceso ilegal, y por lo tanto habría un mercado ilegal».

Agregó que «si se llegara a legalizar la marihuana, después estaría el problema de: ¿dónde se fijaría el límite de las drogas?

A mi juicio tendría que quedar ahí, otras sustancias no deberían legalizarse.

La pasta base no debería legalizarse, ni la cocaína, y mucho menos la heroína», concluyó el ex secretario general del Partido Socialista. *

El político psicoanalítico

Manuel Laguarda es doctor en medicina. Especialista en psiquiatría de adultos, de niños y adolescentes.

Es miembro del comité central del Partido Socialista desde 1985, miembro del comité ejecutivo del Partido Socialista desde 1990, ex secretario general del Partido Socialista.

Ex senador del Partido Socialista.

Actualmente secretario de relaciones internacionales del Partido Socialista, y miembro de la mesa política del Frente Amplio por el Partido Socialista. *

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