El líder de la organización, dos pilotos de Pluna, un contador público y otros 17 traficantes, a prisión
Desde que la Policía puso fin a la organización delictiva, tras dos años de silenciosa y paciente investigación, no han cesado los allanamientos y los interrogatorios en procura del hombre que «perdió» el cargamento. El sujeto, un traficante que ocupaba un cargo importante dentro de la gavilla y que tiene 52 años, está desaparecido y los investigadores temen que ya lo hayan ejecutado, aunque no se descarta la posibilidad de que se encuentre escondido, a sabiendas de que lo busca la poderosa red criminal. Es que la Policía sabe que los cárteles colombianos tienen una sola manera de operar y castigar a quienes ejecutan mal una orden: quitándole la vida. Pero como hasta el momento no se han encontrado indicios de una ejecución, los agentes antinarcóticos continúan buscándolo por todos lados, incluso con la colaboración de Interpol, ya que se supone está en tierras colombianas.
Mientras tanto, en la mañana de ayer la Policía volvió a desplegar un impresionante dispositivo de seguridad que contó con la presencia de francotiradores estratégicamente ubicados, para trasladar a los detenidos a dependencias judiciales.
Cuando pasaban algunos minutos de las 11:30, ingresó al juzgado de la calle Mercedes, el abogado Alejandro Balbi, quien fue contratado por varios de los acusados, entre ellos, los pilotos de Pluna que fueron detenidos con 100 mil euros en su poder. Algunos minutos después también entró a la sede judicial el abogado Carlos Curbelo Tammaro, quien representa a por lo menos a dos de los involucrados. Según los efectivos que trabajaron en el operativo, los pilotos se encargaban de traer el dinero que cobraban en Europa a cambio de los cargamentos que llegaban a los aeropuertos y puertos de las principales capitales del viejo continente.
La fiscal Olga Carballo leyó los expedientes y desde un primer momento se convenció de que al menos 21 de los 33 indagados por tráfico de drogas y lavado de activos debían ser procesados, entre ellos los pilotos de Pluna y un contador que asesoraba a la organización. Las ramificaciones de la organización son realmente increíbles, y hasta cuesta creer que algo «tan grande» estuviera operando en las sombras sin que nadie lo percibiera. Según fuentes consultadas los detenidos son sólo la «parte fuerte» de la organización que debía contar con al menos cien personas trabajando activamente. Pero para los investigadores uruguayos que pusieron entre las cuerdas a la propia mafia colombiana, los «peces gordos» son los que ya están detenidos.
Continuando con las averiguaciones, los agentes incautaron una importante cantidad de documentos sobre los bienes que poseían los narcotraficantes, y que fueron utilizados para blanquear el dinero que procedía de las millonarias ventas de la droga en países europeos.
Una vez al mes, los implicados se reunían en un pub de la Ciudad Vieja, propiedad de uno de los integrantes, para planear los envíos, el reparto de dinero y las formas con la que blanquearían los ingresos mensuales. El líder de la banda, un empresario dueño de un frigorífico en Canelones que vive en la zona de Solymar, tenía un trato directo con los capos del cártel colombiano, dueños reales de la droga que llegaba mes a mes a nuestro país. Como informó LA REPUBLICA en la edición de ayer, el área de prevención de lavado de activos del Banco Central se sumó a la investigación sobre las actividades de la organización, ya que se intenta poner al descubierto los posibles testaferros que figuran al frente de varias sociedades que gestionan negocios en los que invirtieron las ganancias producidas por el megatráfico.
Uno de los detenidos, José Luis Suárez, de doble nacionalidad, española y uruguaya, aparece como propietario de uno de los más renombrados salones de fiesta del este del país, así como también de un hotel cuatro estrellas en la zona de Beverly Hills en Punta del Este, cuatro estancias con miles de hectáreas de campo fértil, un edificio en la zona de Pocitos y varias propiedades en Malvín y Punta Gorda, así como también es propietario de la finca de Solymar «La paradoja», donde vivía junto a su familia.
Todas las operaciones fueron realizadas al contado y en todas ellas figuran «testaferros» al frente de las sociedades. Una vez finalizada la audiencia judicial, la jueza Anabella Damasco decidió el procesamiento con prisión de 21 de los 33 detenidos, de los cuales cuatro son mujeres. Entre ellos hay dos bolivianos, dos coreanos, un colombiano, un paraguayo, y los quince restantes uruguayos. Figuran como procesados dos pilotos de Pluna; José Luis Suárez, identificado como el líder de la organización, y un contador que era el encargado de controlar la finanzas y asesorarlos en el lavado de dinero. La magistrada resolvió aplicar la pena a los procesados por dos delitos: el de lavado de dinero y el de tráfico de drogas.
En la presente jornada cuatro implicados comparecerán ante la Justicia, así como también, según declaraciones de Julio Guarteche a LA REPUBLICA, en el Ministerio del Interior se realizaría una conferencia de prensa en la que estarían presentes el ministro interino de la cartera y los jerarcas de Narcóticos, los que brindarán más detalles acerca del histórico operativo. *
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