
Según varias fuentes allegadas a la Junta Departamental de Paysandú las irregularidades cometidas por los responsables del circo comenzaron desde el momento mismo en que pusieron pie en tierras sanduceras.
Eligieron un terreno y levantaron la carpa sin tener seguro, sin contar con el control sanitario de las fieras, y sin la correspondiente inspección del área de edificaciones. Luego, con promesas de regularizar su situación, comenzaron a emplear a personas del lugar a las que dijeron les darÃan una buena comisión a cambio de limpiar las jaulas, darles de comer a los animales y ayudar en el armado y desarmado de las estructuras. Entre los interesados estaba Oscar Javier Costa Soria, quien sufre de una discapacidad intelectual que no le permite darse cuenta de situaciones riesgosas o comprometidas.
El miércoles 23 de agosto, el hombre estaba desarmando parte de las instalaciones, cuando fue sorprendido desde atrás por la garra del tigre de bengala que, empujándolo hacia los barrotes de su jaula, comenzó a morderle el brazo y la mano derecha con extrema violencia, según veterinarios consultados, seguramente debido al hambre y a los malos tratos recibidos a lo largo de su vida en cautiverio.
El brazo le quedó hecho trizas. Los responsables del circo lo subieron a una camioneta, lo trasladaron al Hospital Escuela del Litoral, donde lo dejaron a cargo del médico de guardia y después desaparecieron.
El caso despertó mayor repudio que otros anteriores, ya que en su momento parecÃa uno más de los accidentes que ocurren a menudo en los circos, y se pensó que los dueños, como generalmente hacen, se iban a preocupar por la salud del accidentado. Pero la trama quedó al descubierto. Presuntas irregularidades surgieron a medida que LA REPUBLICA trató de conocer fehacientemente cómo sucedieron los hechos. Miguel Costa, el padre de la persona con capacidad diferente, comentó que ” es inadmisible en las condiciones en las que se contrató al muchacho, sin tener en cuenta que no tiene un coeficiente mental para su edad. Para colmo lo envÃan a cuidar las jaulas de las fieras porque unos niños estaban molestando a las bestias”, dijo.
Indignado expresó: “Hay muchas puntos negros por parte de las autoridades municipales de cómo se dejó instalar el Osvaldo Terry. A mi hijo el encargado de la empresa circense lo trajo al nosocomio, y lo dejó ‘tirado’, a pesar de que expresó que iba a ‘hacerse cargo de todos los gastos’. Se fueron de esta ciudad, hasta hoy no supimos más nada de ellos”, señaló.
El diagnostico médico indica que el estado del brazo y algunas falanges están comprometidos. En estado muy delicado se le están suministrando antibióticos porque tiene infección localizada en la parte afectada por la mordedura. En una semana se le practicará intervención quirúrgica. Su progenitor sostuvo que está muy bien atendido, con total calidad humana de todos los profesionales, pero “teme que pueda quedar imposibilitado de por vida”, enfatizó.
El edil Walter Caraballo (FA) planteó en la Junta con el apoyo de todo el cuerpo, la inmediata localización por las autoridades competentes de los responsables del circo, del que se presume está instalado en el departamento de RÃo Negro. También se dispuso poner al tanto de las irregularidades al ministro de Trabajo, interiorizándolo sobre la forma en que se encuentra trabajando esta empresa de espectáculos públicos.
Asimismo el edil Caraballo mencionó la peligrosidad que representa pasear las fieras por las calles exhibiendo las mismas y realizando propaganda como se hizo en Paysandú.
En los próximos dÃas seguramente habrá más novedades sobre el paradero del circo, que se parece mucho más a un circo romano que a un circo dedicado a la diversión y el entretenimiento. *
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