El médico calificó como un desastre el levantamiento de los tres cadáveres de Mercedes

Forense dijo que lo hicieron quedar como un estúpido y que las fotos que le mandó la Policía son una "cagada"

El mismo día en que las manifestaciones del subdirector de Policía Técnica fueran difundidas en la prensa local fue notorio el despliegue policial que llegó hasta la casa de Mauro Gadea, quien a principios de agosto confesó ser el autor del triple crimen y que posteriormente se desdijo. En medio de un cerrado hermetismo, detector de metales mediante, la Policía recorrió los fondos de la vivienda donde vivía Gadea, haciendo un par de excavaciones y tomando algunas fotografías.

Aparentemente algo encontró, pero no trascendió nada. Al otro día, en las primeras horas de la tarde del miércoles 30, personal de la Dirección de Investigaciones realizó un rastrillaje en la zona costanera, debajo del puente sobre el río Negro en busca de las llaves y algunas alhajas de los Gutiérrez Aguirre. El 9 de agosto los mercedarios se enteraron por boca del Comando de Policía que el confeso asesino había llegado hasta el río y debajo del puente se había desprendido de las llaves de la casa de la familia asesinada, y de algunas cadenas «de fantasía». Elementos que podían incriminar aún más al procesado, pero como dijo en esa oportunidad el jefe de la Dirección de Investigaciones, Comisario Saúl Puentes «no las hemos buscado todavía». Casualmente esa búsqueda se produjo veinticuatro horas antes que arribara a Mercedes el equipo de investigadores comandados por el inspector mayor Curbelo.

 

«Me hacen quedar como un estúpido»

Pero si algún elemento más le faltara a este complicado rompecabezas en que se ha constituido la dilucidación del triple asesinato, el miércoles 30 de agosto el diario Crónicas de Mercedes aportó otro elemento más a la discusión: las afirmaciones del Dr. Guillermo López, médico forense que realizó la autopsia de los tres cadáveres. El profesional del Instituto Técnico Forense afirmó que Marisel Gutiérrez no murió estrangulada, como en principio se dijo, sino que falleció como consecuencia del balazo recibido, pero que sí tuvo un «síndrome asfíctico», por introducción de prendas en la boca. Agregó que las fotos que debieron llegar junto con los cadáveres les llegaron dos días después, y eran de pésima calidad. Calificó el levantamiento de los cuerpos como «un desastre», y argumentó que no realizó ninguna rectificación del informe elevado ya que «a mí nadie me la pidió» y dejó entrever que ello era responsabilidad de la jueza «ya que en ningún momento me llamó por alguna duda». Para el Dr. Guillermo López, médico del Instituto Técnico Forense, a Marisel «en lugar de apretarle el cuello le pusieron cosas en la boca y le taparon la vía de aire igual, o sea que el mecanismo de asfixia es el mismo pero de distinta forma. El surco de un centímetro y medio que se describe en la autopsia estaba dibujado porque tenía la panty media que se había corrido hasta el cuello».

Agregó que «junto con los cuerpos y dos días después que se hizo la autopsia llegó otra foto del levantamiento donde se ve la boca con algo adentro no sé si una media, una bombacha, un trapo que le produce síndrome asfíctico. Y la media en el cuello fue en realidad la mordaza que le sujetó la boca. A mí también me extraña que las fotografías no hubieran sido enviadas a Montevideo junto con los cuerpos, pero la calentura es mía. Porque me hacen llegar a una conclusión, que no tiene nada que ver, porque no va a afectar para nada el homicidio, pero me hacen quedar como un estúpido cuando no es cierto. Es problema mío. Yo trabajé con lo que me mandaron que era totalmente insuficiente y equivocado».

El Dr. Guillermo López dijo «que los cuerpos debieron enviarse junto con las fotos de cómo estaban y las fotos no me las mandaron». Insistió en que si bien no cambiarían el resultado final de la autopsia «porque la muerte se produce por el balazo en la cabeza, lo otro, el principio de estrangulamiento o la sofocación por trapos en la boca es para acallar a la víctima nada más, es probable que la haya desvanecido.

Entonces, hace un síndrome asfictico leve que le hace perder obviamente la conciencia pero la mata el disparo de arma de fuego». Concluyó en forma enfática «las fotos que me mandaron estaban impresas en papel. Realmente lo que me mandaron como fotos eran una cagada». *

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