El fiscal de Carmelo pidió 10 meses de prisión para ex director de Aduanas, Víctor Lissidini
Lo tragicómico de la historia es que fue el propio Lissidini quien denunció la irregularidad del procedimiento por el que puede terminar condenado. El juez Ruben Saravia decidirá en los próximos días el dictado de sentencia al ex jerarca aduanero quien, consultado por LA REPUBLICA, prefirió guardar silencio a la espera de la sentencia.
Varios años después del caso que conmovió a la opinión pública cuando el juez de Carmelo Carlos Colmenero procesó con prisión a Lissidini y lo mantuvo durante 51 días en la cárcel de Piedra de los Indios, la única causa que quedó en pie de todas aquellas por las que lo detuvo Colmenero y la fiscal de entonces Alba Corral, es la relativa a la denuncia por un procedimiento que gente que trabajaba con él, realizó en un conocido comercio de Carmelo.
De acuerdo a la información exclusiva en poder de LA REPUBLICA, en el despacho del juez se encuentra esta semana el pedido del fiscal y el alegato de la defensa de Lissidini a cargo del penalista Dr. Enrique Erramouspe.
El letrado defensor del ex jerarca señala que en lo medular, Rivas repite los mismos argumentos por el ex juez Carlos Colmenero y la fiscal de entonces Alba Corral. «El representante del Ministerio Público Dr. Pablo Rivas efectúa algunas consideraciones que por jurídicamente desacertadas se imponen destacar», señala la defensa.
Víctor Lissidini no era conocido en el ambiente político hasta que Jorge Batlle lo llamó a desempeñarse al frente de la Dirección Nacional de Aduanas. Los procedimientos contra «los grandes» del contrabando eran noticia cada día en los medios de comunicación. La opinión pública lo aplaudía y el presidente lo felicitaba.
Lissidini siguió adelante hasta que un día de 2003 el dueño de la tienda carmelitana Mariani lo llamó para denunciarle que gente invocando su nombre había participado de un procedimiento en su comercio y que le habían pedido una coima importante. Lissidini puso al dueño del comercio en manos de la Dirección de Investigaciones y sin saberlo, allí comenzaría su calvario.
Decenas de funcionarios pasaron por el juzgado de Carmelo a cargo de Colmenero, la cobertura de los medios nacionales era diaria sobre esta ciudad y el caso tenía asegurado un titular en cada tapa de diario de circulación nacional. Luego de salir de la cárcel comenzó un largo peregrinar por el juzgado y ya sin Colmenero ni la fiscal Corral sólo la causa de la tienda carmelitana quedó en pie y todos los acusados terminaron absueltos. El último es Lissidini.
Es que uno de los participantes de la inspección al local en donde presuntamente había mercadería de contrabando tenía el contrato vencido como asesor y pese a que había pasado a ser un simple informante del director, según los elementos en que se basa la Fiscalía, Lissidini habría dado vía libre a Héctor Navarrete un militar retirado que finalmente fue degradado por un Tribunal de Honor de la fuerza- para hacer el procedimiento, asumiendo un cargo que ya no ostentaba. «El Dr. Lissidini a la fecha del procedimiento (27 de febrero de 2003) había ya decidido no recontratar a Navarrete entonces no existía la expectativa de la recontratación por lo que si Navarrete actuó como asesor, ya no lo era, y si actuó como informante, se excedió en su función de tal y va de suyo que en tales circunstancias, habiéndolo designado el Dr. Lissidini responsable del procedimiento, éste incurrió en igual figura delictiva que Navarrete en calidad de coautor», argumenta el fiscal Rivas. Según el fiscal, si bien Lissidini niega haber puesto a cargo del operativo a Navarrete, las declaraciones del propio Navarrete, que le echó la culpa al jefe, y un par de informantes que acompañaron el procedimiento «y la propia actitud protagónica desempeñada en la ocasión son indicios que en su conjunto permiten tener por cierto que Navarrete por mandato del ex director de Aduanas encabezó el procedimiento de represión de infracciones aduaneras. *
La defensa pide absolución
La defensa de Lissidini argumenta que no puede ser responsable por la conducta de Navarrete cuando éste no estuvo a cargo del operativo, no existe prueba que confirme esta apreciación del fiscal y ni siquiera entregó a su nombre los vales de combustible que el resto del equipo utilizó en el procedimiento.
«Mal puede ordenarse en calidad de jefe de un operativo a una persona a la que siquiera se le facilita el combustible», señala la defensa de Lissidini, para quien el fiscal «da por probado algo que no está y es que Navarrete estuvo a cargo del operativo en esta ciudad en la tienda denominada Mariani». Navarrete exhibió en el procedimiento un carné de ex militar porque el propio Lissidini le había quitado su carné una vez vencido el contrato que Navarrete tenía con Aduanas a través del programa PNUD-BID.
«Los actos de Navarrete no implican o alcanzan de manera alguna al Dr. Lissidini», señaló el defensor Enrique Erramouspe. Fue Lissidini quien llevó al dueño de la tienda en su automóvil a efectuar la denuncia ante la Dirección Nacional de Información e Inteligencia «lo que evidencia la correcta y adecuada conducta» afirma el defensor. No existe prueba cabal, concluyente, de que Navarrete hubiera actuado por mandato de Lissidini en tal oportunidad, quien solamente lo sostiene es el propio Navarrete quien resulta poco creíble a la luz de sus antecedentes y remata la defensa que pretender imputarle a Lissidini que debía saber lo que hizo Navarrete en Carmelo, uno en más de mil funcionarios aduaneros a cargo entonces de Lissidini. *
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