Un taxista, secuestrado por pareja, llamó con su celular a la Policía desde el interior de la valija
Eran las once de la noche del jueves y el taxista aguardaba pasaje en una esquina de la ciudad de Canelones. No sospechó para nada de aquella pareja de jóvenes que se le acercó y requirió sus servicios para que la trasladara hasta Montevideo. La noche había estado demasiado tranquila y el viaje era bueno, por lo menos eso pensó.
El hombre y su compañera se acomodaron en el vehículo de alquiler matrícula AIA 342 y el chofer Flavio Andrés Bartolotte Olivieri, de 33 años, comenzó la marcha desde la esquina de Ruiz y Rodó, rumbo a la capital.
A los pocos minutos, el individuo sacó un arma de fuego y le exigió a Bartolotte que detuviera la marcha. El obrero del volante intentó defenderse pero el delincuente lo golpeó con dureza en la cabeza con la culata del arma.
Tras quitarle 800 pesos y las llaves del auto, el maleante obligó al taxista a meterse en el baúl, donde lo dejó encerrado.
Luego de ello se puso al volante y su amiga se sentó a su lado. Durante casi media hora, el rodado circuló a buena velocidad y tomó por caminos extraños, así por lo menos lo percibió el taxista desde su encierro.
Aunque incómodo, Bartolotte pudo estirar su brazo y sacar de un pequeño bolsillo su teléfono celular. Con dificultad por la falta de luz, el taxista igual se las ingenió para discar el número de la Mesa Central de Operaciones, dando cuenta de lo que le estaba sucediendo.
Se le pidió que dejara la llamada abierta con la finalidad de rastrear el automóvil, por lo cual de inmediato se dispuso un amplio procedimiento en el que intervinieron móviles policiales de Montevideo y Canelones.
Cuando ya casi había pasado una hora, el sujeto que conducía el auto con su rehén en la valija empezó a ponerse nervioso, pues no entendía el incesante ulular de patrullas policiales que se acercaban peligrosamente.
Entonces imprimió más velocidad al vehículo hasta que al llegar al cruce de Camino del Aguila y Arellanos perdió el control del volante y volcó aparatosamente.
Como pudieron, los dos delincuentes salieron del rodado y desaparecieron sin dejar el más mínimo rastro. Poco después llegaban los patrulleros al lugar para auxiliar al obrero del volante que debió ser atendido de una lesión en su cabeza.
Pese a los intensos rastrillajes que se realizaron en los alrededores, en jurisdicción de la Seccional 18ª de Montevideo, no fue posible ubicar a los integrantes de la pareja, aunque se dijo que su captura sería inminente por un dato aportado que parece ser clave.
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