La familia del empresario Santa Cruz, asesinado en Punta del Este, piensa en un detective privado
La familia del dueño de «La Casa del Tornillo», un conocido comercio montevideano, aseguró a LA REPUBLICA que no ha tenido ninguna información que permita abrigar alguna esperanza, y reconoció que no descarta la posibilidad de iniciar una investigación privada, por más que la viuda de Santa Cruz dijo que prefiere comenzar a olvidar todo lo ocurrido aquel día.
Según la familia de la víctima, aún no saben siquiera si los copadores eran delincuentes de Maldonado siguieron sus pasos desde Montevideo, pensando que al cerrar «La Casa del Tornillo», cada viernes al anochecer, el matrimonio pudiera viajar a Punta del Este con fuertes sumas de dinero.
«Nosotros hemos estado en comunicación con la Jefatura de Policía de Maldonado, y por el momento no hemos tenido ninguna novedad de importancia», dijo a LA REPUBLICA Alvaro Santa Cruz, hijo de la víctima, quien reconoció que «de parte del comisario y sus subalternos (se refiere al personal de la Seccional 10ª) sentimos que hay cierto interés por aclarar la situación, pero nos damos cuenta que cuentan con muy pocas pistas, y nada es certero ni importante».
Santa Cruz (h) volvió a quejarse de la titular de esta Jefatura, la doctora Graciela López, de quien «no hemos tenido ninguna citación ni ningún contacto, ni por supuesto queremos tenerlo», aunque reconoció que algún familiar «más tolerante» ha intentado un contacto con ella, pero «no ha podido ubicarla».
«La Policía no me ha llamado para nada y del Juzgado tampoco», agregó en el mismo sentido la viuda del empresario.
Frente a la imposibilidad policial -hasta el momento- de aclarar el sangriento hecho, en el seno familiar se ha barajado la posibilidad de iniciar una investigación privada, a costo propio. «Le voy a ser franco, porque aquí las cosas son como son, sí se ha conversado, pero por el momento y dado el estado anímico de mi madre, el volver a repetir todo, volver a revivir toda la escena, resulta bastante difícil. En cuanto ella esté con un poco más de fuerza quizás lo hagamos», afirmó Alvaro Santa Cruz.
Por su parte Reina dijo que como la familia nunca atravesó por una situación «tan espantosa» como esta, y «no tengo contactos como para iniciar nada de ese tipo, no conozco gente de confianza que me pueda decir a quién poner, verdaderamente nunca lo pensé».
Aquel viernes trágico
El viernes 2 de junio, Enrique Santa Cruz, junto a su esposa Reina, había llegado como cada viernes al anochecer al chalé «Caicobé» de su propiedad, ubicado en las calles Las Acacias y Lido, barrio San Rafael de Punta del Este. La propiedad cuenta con alarma, altos muros y rejas con extremos en punta. Pero al momento del copamiento, la alarma no estaba activada y tampoco la puerta de calle estaba cerrada.
Reina narró a LA REPUBLICA que no tiene el mínimo indicio de quiénes pueden haber sido los autores, pero «ellos veían que nosotros llegábamos todos los viernes de noche. El viernes ese, especialmente, no había nadie en toda la manzana nuestra ni en la manzana de enfrente. Era todo, todo, casas desiertas». A pesar de ello, aseguró que en la propiedad siempre se sintieron seguros, «porque los muros eran muy altos y difíciles de escalar, pero evidentemente estaban esperando que llegáramos. Nosotros entramos, abrimos el portón, lo cerramos con llave otra vez después de entrar el auto, y desactivamos la alarma; y luego estábamos con una puerta abierta, pero la verdad que nos sentíamos seguros». Reina asegura que en ese momento los dos asesinos ya debían estar agazapados en el jardín porque el portón seguía cerrado.
«Eran dos muchachos jóvenes por la agilidad como entraron; entraron saltando como gatos sin hacer ruido, esperaron a que estuviéramos los dos juntos en el living. Uno vino hacia mí y otro hacia mi marido», contó.
Reiteró asimismo que el que ejecutó a su marido lo hizo «sin motivo, porque ni se movió, ni le ofreció resistencia, ni se dio vuelta, ni nada. Simplemente estaba parado detrás de él y cuando el otro fue y robó la cartera, que me preguntó donde estaba, le pegó el balazo y se fueron».
Reina aseguró también que tanto en su comercio como en su finca de Montevideo nunca recibieron alguna amenaza o intento de robo. «Yo le digo sinceramente señor, nosotros no nos imaginamos nada, porque no había motivos. Que nosotros supiéramos no había ningún motivo, ninguna amenaza, nada de nada. No sé por qué, porque son alimañas simplemente los tipos que entraron», concluyó.
Investigación en silencio
La investigación continúa, con epicentro en la Seccional 10ª de Punta del Este que tiene jurisdicción en la zona del crimen, aunque son varias las dependencias de Jefatura involucradas. El tiempo pasa, y al igual que en el misterioso asesinato del periodista Mateo Kutalec, ocurrido en Maldonado poco menos de un mes antes que el de Enrique Santa Cruz, las pistas se tornan más difíciles de explorar; máxime con la intensa exposición que tuvieron en su momento distintos detalles de lo ocurrido en el living del chalé del matrimonio Santa Cruz. «Ahora aparece cualquiera y dice yo lo maté, porque se dieron todos los detalles de lo ocurrido por televisión», dijo a LA REPUBLICA una alta fuente policial de Maldonado.
El chalé donde fue ultimado Santa Cruz de un balazo en la nuca el viernes 2 de junio, con sus jardines en flor, es mudo testigo de un hecho sangriento que sigue sin aclararse
Los copadores de «Caicobé» no encontraron la oportunidad de ingresar a la casa por casualidad. Sin dudas tenían todo estudiado, y en ese sentido resulta difícil pensar que los asesinos sean de Montevideo, aunque según dice la Policía, como las modalidades delictivas han variado tanto, «todo puede ser».
En cualquier caso todo apunta a que los asesinos eran vastos conocedores de la zona y de los movimientos de la infortunada familia.
Algunos sospechosos del medio declararon oportunamente, pero aportaron coartadas perfectas como para quedar desvinculados inmediatamente, al menos en primera instancia.
Rastros, pistas, y otros elementos siguen barajándose silenciosamente en filas policiales, en procura de echar luz sobre uno de los hechos que generó más conmoción en el otoño pasado por su sangriento saldo. *
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