Jefe de Policía de Tacuarembó se despachó: ¿qué clase de oficial hace una denuncia y no la firma?
El inspector mayor Edilberto Duarte dijo que como el Uruguay, Tacuarembó es un centro de tránsito del delito y que existe cierta falta de capacitación. «Usted no se olvide que no siempre se eligió a la mejor persona para entrar a la Policía, no hubo una buena selección, sobre todo cuando primaba el interés político».
«En determinado momento los jefes de Policía tenían vedado la selección del personal, se centralizaba todo en el Ministerio del Interior. Muchas veces aparecía gente nombrada para ingresar a la Policía sin haber hecho ningún trámite en la Jefatura.
O estaba lo otro, el hecho de que había una cuota política. Los caudillos, los líderes, los representantes del partido tenían la posibilidad de reclamarle al poder político determinada cuota para ingresar a determinados lugares. Hablamos de la Policía, de la administración pública centralizada y descentralizada. Y en el caso de la Policía le pongo más énfasis porque le estábamos dando, sin una selección previa y adecuada, una representatividad del poder del Estado a cualquier persona. Y junto le estábamos dando la posibilidad de portar un arma y usar una cachiporra. Y aquello de que a mí nadie me va a llevar la contra porque para eso soy policía y tengo uniforme, corría en todos los órdenes de la vida. Iba al boliche y tomaba cuanto quería, iba al bar y tomaba las copas y se iba sin pagar, apropiarse ilegalmente de cosas, ir a hacer un allanamiento y romper y dañar y robar. Afortunadamente eso con el tiempo ha ido pasando. Hubo una temporada que el alcoholismo dentro de la fuerza policial era de niveles muy altos. Hoy por hoy seguimos teniendo problemas de alcoholismo, pero muy controlados. Y cuando usted me habla de castigos, es el gran tema que a usted le preocupa y a mí también».
Respecto a los abusos de poder que se están investigando, el jerarca dijo que «normalmente son al muchacho joven, o al ladroncito chico, o a esa persona que culturalmente no tiene defensas…», y agregó que «la mayoría de las veces la impunidad la alimentamos nosotros mismos. Me he enterado de situaciones a lo largo de mi carrera, que el gran argumento es, ¿para qué voy a denunciar si nunca se hace nada?…, primer gran error. Segundo error, para qué voy a denunciar si ya está todo arreglado. Tercer gran error, si yo denuncio tengo más para perder que para ganar. Entonces con eso, lo que estamos haciendo es generar un círculo vicioso, y a la vez nos estamos involucrando mal, porque estamos siendo cómplices de un hecho ilegal, ilícito, fuera de cualquier patrón de conducta y convivencia.
Traslados en duda
En el transcurso de la entrevista el periodista Miguel Olivera Prietto, le comentó al jefe de Policía sobre supuestos «respaldados» a policías que hoy están investigados por presuntas irregularidades, y le preguntó: ¿por qué trasladó a otros oficiales que han estado investigando algunos casos?
«Los traslados que se hicieron fueron porque entendí que prescindir de ellos era mejor que tenerlos acá. Los tres casos se dieron por discrepancias de orden profesional. Ni personal, ni porque estuviesen atacando a alguien que yo estuviese defendiendo, como dice usted, con los cuales me sienta involucrado», explicó, a lo que el periodista acotó «pero hay policías chicos que los quieren.»
«¿A esas personas? Y supongo que sí. No le pongo ningún tipo de dudas, pero la idea viene por este lado. Yo voy a misa todos los domingos, pongo el óbolo, salgo y le doy la mano a las viejitas para que bajen las escaleras, la gente que me ve piensa: «qué hombre piadoso que es», pero a la vuelta de la esquina yo le pego a mi mujer, maltrato a mis hijos, mal pago a mis empleados, y ni mis hijos, ni mi mujer, ni mis empleados me quieren, pero quienes me vieron en esa actitud piadosa y compasiva tienen esa imagen. Lo que yo me pregunto es esto, a veces uno tiene una imagen equivocada de alguien. La gente que me ve a mí por primera vez dice que tipo antipático, que cara de malo tiene. Sin embargo de malo no tengo nada, claro, si a uno le pisan el callo uno salta y grita. Mis alumnos los primeros días que me veían temblaban como vara verde, pero después éramos como carne y uña. De la misma manera que uno puede trasmitir una imagen buena, también puede trasmitir una imagen mala. ¿Con cuál de las dos nos quedamos? En el caso concreto de estos tres funcionarios que usted dice que los quieren mucho, yo no digo que no los quisieran, pero me estaban dificultando el proyecto de trabajo que yo plantee hacer acá. Si permanentemente estoy encontrando alguien que en lugar de colaborar conmigo me está poniendo el palo en la rueda, no se advienen a razones, no tengo más remedio que pedirles que se vayan, y si no se van, sacarlos.
En el caso concreto del comisario inspector Berrueta, él vino a hablar conmigo por un caso tremendamente personal que no viene al caso plantearlo. Traté de buscarle soluciones, y el hombre en determinado momento se desubica profesionalmente. Hablamos y no entendió la situación y le pido pase. Yo tengo que trabajar con gente que colabore conmigo, no con gente que anteponga esa situación de venganza y de revancha personal contra alguien que no conduce a nada».
¿No cree que hay gente que quiera colaborar con usted por conveniencia?, dijo Olivera Prietto, a lo que el jefe de Policía respondió «Es posible. A la larga y a la corta siempre se da eso. Estoy absolutamente convencido de eso. Pero véalo de este modo, si la conveniencia es embromada hay que demostrarla, y si la conveniencia es realmente perjudicial hay que ver los efectos. Y si los efectos son nocivos entonces sí, se termina la convivencia y pasamos a otro tema. Pero mientras a mí no me demuestren fehacientemente, como le dije hoy, con nombre y apellido, en blanco y negro, y perfectamente demostrable, yo no tengo más remedio que creer en los que de algunas tiendas dicen que están trabajando por conveniencia».
«A la larga terminamos que por andar bien hay un tema de conveniencia en la denuncia. Usted me dice que posiblemente que esta gente hizo las cosas con el ánimo de limpiar, de sanear, ¿y por qué no hablaron conmigo? A todo el mundo, cuando vine a Tacuarembó le dije, «yo no vengo a cambiar nada, vengo a mejorar lo que hay», la puerta de mi despacho está abierta para todo el mundo». «El caso del comisario inspector Bueno, el otro elemento que se cambió, con él tuvimos un problema bastante serio, porque cuando le planteo una serie de aspectos en los que él debió involucrarse, él entendió que no correspondía. Yo le pido que me firme, que me aclare, que me explique, pero me dice, «perdóneme, le pido que me excuse de asumir esa responsabilidad», entonces ¿qué tipo de oficial es? Habla de algunas cosas siguiendo determinado orden, cuando él también mete la pata. El va y hace denuncias a la Fiscalía de la Policía presumiendo que yo no voy a hacer nada, entonces qué estoy haciendo acá, ¿estoy pintado?, ¿por qué no hablan conmigo? Ojo, tiene todo el derecho del mundo de hacer la denuncia, en la Fiscalía, en la Justicia y donde sea, pero por un tema de lealtad tiene que hablar conmigo, no puentearme. El comisario inspector Bueno hizo denuncias hasta en el Ministerio y yo me enteré por la prensa, o me enteré porque vinieron del Ministerio por las denuncias hechas por él. Y como yo creo que eso no se hace, y por ahora el dueño de la batuta soy yo, le pedí que se fuera», culminó diciendo el jerarca. *
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