Las patotas de vándalos están arrasando el pueblo de Nueva Palmira y ya nadie sabe qué puede hacer
El hecho más notorio protagonizado por los antisociales, y que más indignación ha provocado a los palmirenses, es la destrucción de la antigua fuente ubicada en la plaza pública «33 Orientales». En cinco oportunidades le ocasionaron roturas, hasta que la última agresión dejó a la fuente completamente inutilizada.
«Es un símbolo de nuestra ciudad y no puedo entender por qué algunos en lo único que piensan es en romper», comentaba a LA REPUBLICA un vecino, quien aseguraba ser «portavoz de la inmensa mayoría de los palmirenses, que somos gente tranquila y de trabajo».
Para completar la «hazaña» antes mencionada, los «vivos» arrojaron al agua los bancos instalados en el histórico paseo del muelle «General Flores» y rompieron también otra fuente pública, denominada «De los Españoles».
Los Leones ya no dan más
En sus incursiones nocturnas, los vándalos palmirenses no se detienen ante nada. Basta con decir que, por ejemplo, un antiguo edificio donde tiene su sede el Club de Leones de la localidad fue «visitado» por las barras y a modo de recuerdo le dejaron un sinfín de escrituras y dibujos hechos con pintura en aerosol, en las puertas y las paredes. Los representantes de esa institución de servicio reconocieron a distintos medios informativos que están agotados y que como último recurso van a colocar rejas frente al edificio.
«Esto es insólito para una ciudad como la nuestra donde somos un puñado de vecinos, todos nos conocemos y nunca antes habíamos tenido que soportar algo así», señalan, con justificado enojo, los pobladores.
Para colmo de males, los vándalos ni siquiera perdonan a los focos del alumbrado callejero. Al referirse a uno de esos destrozos, el semanario departamental «Noticias» cuenta que «al ser arrancado el foco, los cables con electricidad quedaron en la vereda», con toda la cuota de peligro que eso implica para los transeúntes.
El reclamo generalizado apunta a la comisaría 4ª en primera instancia y, ya en un plano más amplio, a la Jefatura de Policía de Colonia: «Queremos más policías recorriendo las calles, así no podemos seguir», claman los vecinos. *
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