Los cadáveres del matrimonio y su hija tenían "tatuajes" de las balas en las nucas, producto de la fría ejecución

"Viste que pudimos", fue el enigmático mensaje dejado por autores del triple crimen de Mercedes

La madre Gladis Ermelinda Aguirre Galain, de 53 años, junto a su hija Marisel Flora Gutiérrez Aguirre, de 27 años fueron encontradas maniatadas, en la cama de su casa, cada una con un balazo en la nuca. En tanto que el jefe de familia Luis Eduardo Gutiérrez Delfante, de 52 años, fue encontrado, también con un balazo en la nuca, cubierto por un encerado, en el galpón donde solía trabajar.

Desde que se encontraron los cuerpos se han tejido una serie de hipótesis, que han desconcertado aun más a los investigadores ya que se trataba de un matrimonio de trabajadores municipales, con una vida común y con una hija que estaba próxima a recibirse de abogada.

En la casa, si bien se notó algo de desorden, pudo comprobarse que el o los asesinos no se llevaron prácticamente nada, incluso hasta dinero había, descartándose que el móvil fuera el robo. Además que, según se indicó, no coincidiría tampoco por la frialdad con que fueron asesinados.

De acuerdo con datos que ha podido recabar LA REPUBLICA, en forma primaria los peritajes técnicos indicarían que se tratan de «ejecuciones plenas», en virtud de que en los cuerpos pudieron constatarse tatuajes y ahumamientos, producto de los disparos. Sin embargo los homicidas no colocaron el caño contra los cuellos, ya que no se constató en ninguno de ellos el clásico «bocatocante», pese a que los tiros se efectuaron a milímetros de las cabezas.

Aún no se sabe con certeza si los tres disparos fueron realizados por la misma arma y si se corresponde, como se dijo en forma inicial, a un arma calibre 32, aunque la experiencia policial indicaría dicho extremo que deberá ser confirmado en el Instituto Técnico Forense.

Como se informó, los cuerpos de los tres infortunados integrantes de la familia Gutiérrez Aguirre fueron trasladados a Montevideo, donde se les realizará la autopsia. En tanto, en la casa donde aparecieron los cadáveres de madre e hija, los investigadores levantaron algunas muestras, así como vasos y otras pertenencias para ser analizados en la capital del país.

Si bien diferentes personas han tenido que declarar, fundamentalmente el grupo de allegados a la familia y compañeros de trabajo, ninguna de las investigaciones ha podido dar con algún indicio certero por donde encauzar la investigación.

El pasado martes, al conocerse la noticia de la muerte del matrimonio Gutiérrez Aguirre, el intendente de Soriano, Guillermo Besozzi, determinó que las oficinas municipales no cumplieran funciones, en tanto frente a la casa pudo notarse la presencia de casi todos los compañeros de trabajo de la Dirección de Higiene, donde Luis Gutiérrez y Gladis Aguirre cumplían funciones. Un crimen que ha conmocionado a la sociedad mercedaria, no solamente por lo inusual, sino fundamentalmente por la violencia y la frialdad con que fue consumado.

Hay dos datos sumamente sintomáticos que vienen siendo analizados por el Comando Policial, por un lado la llamada al 911 de Montevideo, a través de la cual una voz anónima denunció los homicidios en cadena y por otro lado una suerte de esquela encontrada en el taller, junto al jefe de familia muerto, en la que se leía «viste que pudimos».

Los investigadores están revisando una por una todas las armas de fuego de los habitantes de la ciudad de Mercedes. Una fuente policial que prefirió mantenerse en el anonimato dijo que no sería de extrañar que el autor o los autores del triple crimen «estén más cerca de lo que pensamos». *

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