Veterinarios no se explican la furia asesina de perros en Florida los vecinos planean aniquilación en masa
A pesar de que se trata de uno de los departamentos con menor índice de delitos, la policía de Florida tiene tanto trabajo como sus pares de cualquier otro punto del país. Es que no son los ladrones los que tienen a mal traer a los agentes sino el instinto asesino de los perros que merodean por la ciudad y el campo. Uno de los primeros ataques se registró en la zona rural de Sarandí Grande, cuando un hombre identificado como Verónico Fernández denunció que una gran cantidad de perros ingresaron a su establecimiento mordiendo postes, alambrados y ovejas. La furia desatada por la jauría, obligó a que el hombre junto a su familia se refugiara en su hogar a la espera de que la violencia canina cesara. Cuando el hombre salió a recorrer la hacienda encontró a dos de sus ovejas desmembradas y otra agonizando con la pata trasera destrozada y una profunda mordida en el cuello. Una cuarta oveja fue encontrada en medio del campo con parte de su lomo ensangrentado y una pata trasera quebrada, producto, según el veterinario, de una mordida. Pero ese fue sólo el comienzo. Algunos días después, a sólo algunos kilómetros de donde se registró el primer ataque, otro grupo de canes atacó y mató a ovejas que estaban pastando en la zona de Cerro Colorado. Luis Alberto Iturbide, domiciliado en el kilómetro 145 de la ruta 7, explicó a la policía, que en horas de la madrugada, se escucharon fuertes ladridos y balidos. Cuando el hombre salió al exterior de su hogar para defender a su ganado, encontró dos ovejas muertas y tres presentado severas mordidas. Efectivos policiales recorrieron la zona, pero al igual que en el caso anterior, no se pudo encontrar a los perros asesinos. La localidad de Casupá, también sufrió la furia canina. Roberto Ulises Costas, de 58 años, denunció el ataque de cuatro perros que tras saltar el cerco perimetral emprendieron contra un rebaño de ovejas que se aprestaba a entrar al corral. Un cordero y un borrego murieron en el acto, mientras que otros dos debieron ser sacrificados ya que presentaban serias heridas.
En esa oportunidad, un grupo de policías siguió el rastro de sangre dejado por los perros y lograron encontrarlos en una chacra ubicada a 500 metros del lugar donde hicieron la matanza de lanares. El dueño de los perros, pagó los daños y sacrificó a los animales. Otro caso se registró en el barrio San Fernando, donde una mujer, denunció que dos perros mataron a dos de sus ovejas. Los canes fueron identificados e igual que en el caso anterior y el dueño los sacrificó. Sólo un día después en las afueras de Casupá, una vaca fue atacada por cinco perros que le provocaron desgarros y heridas profundas en las patas traseras y en las costillas. El animal fue atendido por un veterinario y las autoridades sanitarias siguen de cerca su evolución.
En la ciudad
Pero lo que más preocupa no son los ataques en el campo. Los perros también muestran una agresividad hasta el momento inexplicable en la propia ciudad.
Una mujer domiciliada en el barrio Fray Marcos, debió ser atendida en el hospital local presentando una mordedura en la pierna derecha y una herida desgarrante en la pantorrilla izquierda. Sitriana Camejo, denunció el hecho y la policía logró ubicar a la propietaria del animal quien presentó los documentos y patentes correspondientes. Como disculpa, la mujer explicó que el can «es bueno y obediente, pero por un descuido se escapó».
El hecho que más llamó la atención de los veterinarios fue el registrado en el cruce de las calles Rodó y Pacheco y Obes. Allí, una mujer identificada como Lilia Gamarra caminaba rumbo a su casa cuando fue sorprendida por un perro de gran porte que se abalanzó sobre ella, haciéndola caer. El animal hincó sus dientes en la pierna de la mujer que gritó a causa del dolor. Un grupo de policías que recorrían la zona, auxiliaron a la mujer e intentaron liberarla de la fuerte mandíbula del perro que seguía atrapando la pierna de la señora. Como no podían disparar contra el can, solicitaron la presencia de un veterinario que le inyectó una droga que lo adormeció, librando así el miembro de la mujer que debió ser hospitalizada. El perro fue llevado a la Seccional 9ª. en espera de su dueño, pero como éste no apareció fue trasladado a la perrera municipal. Los vecinos se mostraron indignados por los constantes ataques. «Hace pocos días una mujer salvó a su bebé de las fauces de un perro. El animal intentó arrancarle el niño pero ella pudo escapar», comentó un vecino del barrio Fray Marcos. Tanto en el campo como en la ciudad, los vecinos unen sus fuerzas para detener las agresiones. En la localidad de Casupá, son varios los que dijeron estar decididos a dar muerte a los perros que deambulan por las calles sin dueño.
En la ciudad de Florida, también se reunieron los vecinos para dialogar sobre la inseguridad de caminar solos y a altas horas de la noche. «Lo mejor es aniquilarlos. No queda otra, no podemos permitir que ellos nos maten primero», dijo a la prensa local el hermano de una de las mujeres atacadas. *
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