"En este edificio con más de 100 años no tendría que haber ningún recluso y tendría que ser destruido"
Carencias no solamente por el deterioro edilicio, sino locativas, en cuanto a necesidad de mayor espacio para que los reclusos puedan desarrollar diferentes actividades.
La visita del comisionado parlamentario, doctor Alvaro Garcé, ocurrida la pasada semana, sirvió como elemento mediador para que un grupo de periodistas pudiera ingresar al establecimiento carcelario.
En lo que podría catalogarse como el primer ingreso de la prensa a la Cárcel de Mercedes, este grupo de periodistas entre los que se encontraba LA REPUBLICA recorrió las diferentes instalaciones, guiados por el director del establecimiento y personal subalterno.
«Buena»
Como se recordará, meses atrás LA REPUBLICA recorrió las instalaciones de la Chacra policial, una suerte de establecimiento carcelario sin rejas donde los encausados y procesados desempeñan diferentes trabajos. Un régimen de reclusión que ha dado buenos resultados, tanto para los encausados como para las autoridades policiales, ya que no solamente no se han provocado inconvenientes o fugas, sino que allí se cultivan las verduras que abastecen la cocina de la cárcel departamental.
En este recorrido por la Cárcel de Mercedes el panorama es otro. Si bien las autoridades policiales y políticas coinciden en manifestar que esta cárcel podría catalogarse como «buena», ese término utilizado para denominar a un establecimiento carcelario es por demás relativo.
Una bomba de tiempo
En la recorrida realizada por la prensa se pudo constatar algunas carencias en el establecimiento carcelario, pero también cierto manejo distendido entre los funcionarios policiales y los reclusos. Algo no menor si se toma en cuenta que la convivencia es el elemento quizá fundamental, al evaluar situaciones como esta en la que un grupo importante de individuos debe transcurrir todo el día en un ambiente por demás reducido.
Cada uno de los tres pabellones que componen la Cárcel de Mercedes cuenta con un patio interno, y todo el establecimiento es vigilado por personal policial exclusivamente de la cárcel, que es apoyado por funcionarios que trabajan en forma rotativa, y personal de grupo Geo.
Algunos encausados, explicó el director de la cárcel, cuentan con salidas transitorias para concurrir a centros de enseñanza, en tanto que al momento de realizar esta recorrida, pudimos constatar que un grupo de reclusos se encontraba en clase de electricidad, en un curso que es impartido por un profesor de UTU, mientras otro encausado trabajaba en la cocina y un tercero también trabajaba en un salón, utilizado como precario taller de carpintería.
El comisario Lázaro Cruz, director de la Cárcel Departamental, junto al oficial inspector Néstor Fabre, explicó a la prensa el trabajo que desempeñan los funcionarios policiales, la asistencia médica y sicológica que recibe, de necesitarlo, el encausado, así como otros elementos que componen la vida dentro del establecimiento. Actualmente existen 102 reclusos en todo Soriano, de los cuales 72 se encuentran alojados en la Cárcel de Mercedes. El comisario Cruz explicó que gracias a la ley de humanización del sistema carcelario dejaron la cárcel de Mercedes entre 15 y 18 reclusos.
Al consultarlo sobre cuál sería el número ideal de presos que debería tener la cárcel de Mercedes, el comisario Cruz explicó que esa interrogante «tiene dos lecturas, porque nosotros tenemos camas para 90 o 100 presos, pero eso no quiere decir que tengamos el espacio físico para tener 100 encausados. Todo precisa un espacio vital. Si usted tiene un lugar chico y queda superpoblado, aparecen los problemas de convivencia. Cuando usted le da más espacio, esas personas viven mejor». Concluyendo «acá, en este edificio no tendría que haber ningún preso y tendría que ser destruido. La cárcel tendría que estar en el exterior de la ciudad de Mercedes. A eso apunta todo. Porque no podemos tener una bomba de tiempo dentro de la ciudad. No podemos estar privándole a los que tienen la capacidad de trabajar en la chacra o producir para ellos mismos, o enseñarle a los encausados jóvenes que vienen; y acá no se puede hacer. Tenemos que estar haciendo una selección y corriendo riesgos; la mala interpretación de la sociedad, por los encausados que sacamos a la chacra. Tenemos que dividir el personal, eso nos hace flaquear en la defensa, entonces a lo que se apunta es a no tener a nadie acá». *
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